sábado, 11 de julio de 2026
Opinión/ Creado el: 2017-04-23 08:52

El día sin carro

Julio César Triana

Escrito por: Redacción Diario del Huila | abril 23 de 2017

De no ser por el evidente compromiso que de forma exclusiva mostraron muchos neivanos al omitir transitar en sus automóviles, tal vez el famoso día sin carro habría pasado inadvertido.

Algunos consideran –con razón- que la realización de éste tipo de eventos no es más que el reconocimiento de la imposibilidad de una Administración por regular adecuadamente el tránsito en su ciudad y organizar uno de los verdaderos flagelos que trae consigo el crecimiento desmedido que experimentan hoy por hoy las principales urbes del mundo.

De cualquier forma, fue más que loable el ejercicio que se adelantó el pasado viernes en nuestra ciudad, promoviéndose por primera vez lo que ya en otras ciudades y países se ha venido implementando, circunstancia que es más que suficiente para aplaudir la iniciativa.

Lo malo es que tal vez se peque en atribuirla al Gobierno Municipal que en nada hizo presencia para divulgarla y darla a conocer, de modo que tal vez me equivoque al criticar la forma en que se actuó, pues fue realmente tan pasiva la participación de los Secretarios de Despacho de la Administración Municipal, que es también muy probable que ello se deba a que no fue el Gobierno el que dio lugar a ésta jornada.

Lo que sí queda claro es que existe voluntad de la comunidad Neivana; bastaba con ver las principales vías de la ciudad en las horas pico para apreciar la mengua significativa en el número de automotores que circularon por la ciudad, lo que pone de presente que con un poco más de información, se pueden lograr cosas buenas.

Por otro lado, es absolutamente indispensable que se adelanten campañas pedagógicas que desde la educación, estimulen el buen desempeño de los conductores de vehículos, al mejor estilo de los “conos2 de Peñaloza y toda clase de estrategia que sin faltar al respeto, nos lleve como ciudadanos a entender que la vía es de todos, que el peligro crece en la medida en que no respetemos reglas mínimas y que pensemos en el otro como copropietario temporal de la misma.

Finalmente creo necesario que se haga un capítulo especial con los motociclistas. No se puede seguir estigmatizando a un sinnúmero de personas que utilizan éste medio de transporte y a otros más que derivan de él su ingreso familiar, pero también a ellos hay que hacerlos partícipes de las medidas y quizás con mayor énfasis, debe concientizárseles que el peligro de la conducción se incrementa en sus vehículos, lo que impone hacerles actores principales de las medidas pedagógicas.