El cristiano es una persona exitosa
Froilán Casas
Si ser pilo paga; ser cristiano sí que vale la pena. Cuando hice un diplomado sobre AUDITORÍAS DE CALIDAD, escuché sendas conferencias soportadas en la Teoría Z del Japón, en los Círculos de Calidad de la misma cultura; entonces me decía: ser de calidad es lo que me ha enseñado el Evangelio. Al tener como Referente de mi conducta a Jesucristo, me siento obligado y firmemente convencido a ser honesto, trabajador, disciplinado, servicial; en una palabra, trasparente. El libro Santo me ha enseñado que quien no quiere trabajar que no coma. No me dice que quien no puede trabajar, sino el que no quiere. Éste, que se muera de hambre. ¡Qué pena! En nuestra cultura hay muchos zánganos que quieren ganar el máximo con el mínimo de exigencias. Se nos ha enseñado que el pan se gana con el sudor del de enfrente y el libro sagrado nos dice que se debe ganar el pan con el sudor de la frente. Nos pasan la película: el vivo vive del bobo; no dé papaya y aproveche toda la palaya que le den. Si sale la norma, busque los atajos para evadirla. Si lo sancionan con un comparendo porque usted quebrantó las normas de movilidad vehicular, pues acuda al padrino que está en tal posición, -este pillo se presta para ello-. Muchos van creciendo a espaldas de la familia. Por favor, su carta de presentación no son sus padres, -aunque lo que es usted, es fruto de su hogar-, brille con luz propia, sus padres seguramente se irán primero y usted sin ellos, ¿qué hará? La parábola de los talentos nos enseña que quien escondió el talento, no lo hizo productivo por su holgazanería, fue objeto de una paliza y sacado de la empresa. ¿Cómo se le van a dar responsabilidades a un perezoso y parásito? Esa cultura de la dependencia nos está matando. No exija “derechos” dé resultados y éstos lo llevarán a nuevas responsabilidades. Ese Estado benefactor nos ha vuelto lo más ineficientes del mundo. Nunca seremos competitivos teniendo como esquema cultural, la ley del menor esfuerzo. Los países que perdieron la guerra, llenaron las tiendas de comercio con productos de alta calidad y llegaron a superar la economía de los triunfadores: Japón, Singapur, Alemania. Lean el libro de Aiko Morita, Made in Japan, traducida al español, en donde usted encontrará que Japón como el ave fénix de la mitología griega, se levantó de sus cenizas y llegó a ser una de las economías más fuertes del mundo. Aquí no podemos seguir con buenos deseos, de buenos deseos está lleno el infierno. Obras son amores y no buenas razones. El Ecuador, un país que considerábamos más atrasado que nosotros, sus carreteras y servicios públicos son excelentes, parece que allá se han visto los impuestos. Aquí seguimos con nuevas tributaciones y los cordones de miseria siguen galopantes. Mientras no incentivemos la inversión, no superaremos el índice de desempleo. Mientras no tengamos un código laboral más flexible e integral, el empleador tiene que pensar mucho para abrir una nueva plaza laboral. A nuevas empresas, más ingresos tributarios.
