sábado, 11 de julio de 2026
Opinión/ Creado el: 2016-12-23 08:20

El consumismo que nos consume

Hugo Fernando Cabrera Ochoa

Escrito por: Redacción Diario del Huila | diciembre 23 de 2016

Decía un amigo mío que no había cosa más complicada que hacer mercado sin plata y levantarse sin cinco en el bolsillo, lo cual es la situación de millones de colombianos actualmente, con el agravante de las exigencias de esta temporada por la cultura del consumo, a raíz de la gran oferta de productos y servicios que pululan por todas partes y que conquistan los deseos de los consumidores y dan surgimiento a nuevas necesidades humanas.

La pinta de fin de año es un gasto que todo padre de familia debe cubrir para los miembros de su familia sin excepción, luego de haber pagado matrículas de sus hijos y haber dejado un remanente con el que pretende dar respuesta a las extensas cartas al Niño Dios o a Papá Noel.

Los centros comerciales que cada día son más, las zonas de comercio de la ciudad y los vendedores informales inundan los espacios de sus negocios y las vías públicas con todo tipo de objetos que logran hacer brillar los ojos de cualquier niño o adulto, sin excepción, porque en navidad todos clasificamos y todos esperamos aunque sea un presente.

Los niños de papás pudientes piden cuatri motos, tabletas electrónicas, scooter eléctricas de dos ruedas, motocicletas, automóviles eléctricos, drones, consolas de video juegos con gafas de realidad virtual y muchos otros objetos costosos que llaman su atención y que sus papis corren a adquirir para poder ver felices a sus caprichosos hijitos.

Los papás menos pudientes pero que no se quieren dejar echar tierra prestan plata, se endeudan, fían, revientan las tarjetas de crédito y sufren más que gozar pensando en cómo van a pagar, pero los llena de regocijo ver a sus hijitos felices y vale la pena el esfuerzo y el sacrificio, pues la felicidad de sus retoños no tiene precio.

Otros padres de familia con menor ingreso sienten el peso del mercado y lloran por dentro al ver cómo se inundan de ilusiones los ojos de sus pequeños cuando ven por la televisión toda esa variada oferta de muñecos y aparatos que año tras año aparecen con más funciones y modificaciones, que atrapan con mayor fuerza el deseo de los infantes, y a raíz de ello, además de apretar cinturón al máximo, compran las prendas para el estreno de la familia y buscan la manera de llegar con un presente que agrade a sus críos.

Otros simplemente esperan a que las personas de buen corazón que se dedican a recolectar obsequios navideños lleguen hasta sus comunidades con algún juguete que haga sentir felices a sus infantes, mientras ellos tratan de llevar la comida a sus casas para no pasar la noche de la navidad en blanco y que por lo menos una cena los una en familia y les permita recibir el nacimiento del Niño Dios con cariño.

El consumismo nos ha convertido en compradores compulsivos y la baja posibilidad de compra afecta nuestro ánimo, por ello se ha perdido un poco el verdadero sentido de la navidad y todo se vuelca a la capacidad de gasto, cuando lo realmente importante es estar unidos en familia con amor y mucha fe en Dios. Feliz Navidad para todos…