El Consejo Nacional Electoral ha cumplido
Pedro Arias
“En el camino de los sueños se encontrará el dolor, el sufrimiento, y el temor… Pero ante la posibilidad de lograrlos, siempre debemos tener la fuerza capaz de superar todos los obstáculos”: Magistrada Yolima Carrillo.
En nuestra columna del 25 de julio de 2016 decíamos que el Consejo Nacional Electoral -CNE- actuaría como un árbitro imparcial para que la pedagogía y la propaganda que se usaran en el desarrollo de la campaña para el Plebiscito por la Paz, tanto como las normas que se establecieran para las actividades de los Comités promotores del SI o del NO, fueran equilibradas y garantizaran la igualdad para las dos corrientes en contienda.
Por su parte, el CNE, presidido por el magistrado Alexander Vega Rocha, cumplió con su misión de establecer reglas claras para un voto seguro; reglamentó las actividades de los Comités promotores del SI y del NO e hizo pedagogía a lo largo y ancho de la geografía nacional. El país votó en paz y en democracia.
Para garantizar la imparcialidad y la transparencia en éste plebiscito, se contó con la misión de observación electoral internacional más numerosa en la historia del país, que rindió un positivo informe sobre ésta jornada plebiscitaria, que sorprendió a propios y a extraños por el triunfo de la campaña adversa a los intereses del gobierno, pero que se desarrolló limpiamente, lo cual le imprimió el sello de legitimidad al proceso.
El CNE actuó con toda imparcialidad, siendo respetuoso de las diversas opciones que se presentaron, tal y como lo afirmó en su momento el Vicepresidente de la Corporación, Carlos Camargo.
El Consejo Nacional Electoral ha dado muestras de una apropiada actuación, no solamente en el Plebiscito, sino también en las elecciones de autoridades locales en el año 2015, cuando abordó el tema de la publicidad electoral extemporánea. Para todos los magistrados, es claro que ese tipo de publicidad rompe el equilibrio y la transparencia de la jornada electoral, porque se aprovecha de la ventaja que tiene el aspirante que promueve su candidatura antes del período legalmente establecido para tal fin. El CNE busca con toda firmeza que las jornadas electorales afiancen una democracia más equilibrada, donde no sea el candidato adinerado el que pase por encima de los demás aspirantes. Es decir, igualdad de oportunidades para todos: “Que la billetera no sea la que mande en la democracia”, anota Felipe García Echeverri, Magistrado del CNE.
Así mismo, en esas elecciones del 2015 el CNE actuó drásticamente contra el delito de trashumancia electoral. Para cumplir este objetivo, se compararon y cruzaron las inscripciones de las cédulas con la información de distintas entidades públicas y se verificó con nuevas tecnologías informáticas para evitar la posibilidad de la comisión de este delito, eliminando las inscripciones irregulares en todos y cada uno de los municipios del territorio nacional. Se tomaron decisiones oportunas, como nunca antes ocurría.
También es importante mencionar que debido a la utilización indiscriminada de la figura de revocatoria del mandato, especialmente de alcaldes y gobernadores, el CNE se dispone a revisar el cumplimiento de requisitos de todos los Comités Promotores de Revocatorias inscritos hasta la fecha, con el ánimo de fortalecer este mecanismo de participación.
Vale la pena recordar que el CNE es el órgano que debe brindar las garantías necesarias para que la vigilancia electoral sea imparcial y certera porque, además, entre otras funciones, debe controlar los recursos que estén destinados a las campañas para que la contienda electoral se realice bajo criterios claros de veracidad e imparcialidad. Está en curso la investigación sobre la financiación o participación económica de Odebrecht en las pasadas campañas presidenciales.
En buena hora el CNE ha asumido todas sus competencias con firmeza y con imparcialidad. Ha sido respetuoso, como cuerpo colegiado, de las diversas posiciones ideológicas de los magistrados componentes y les ha cumplido a los colombianos, constituyéndose en un legítimo guardián de la democracia.
