El concierto del jueves santo
Carlos Tobar
¡Fantástico!, ¡Extraordinario!, ¡Conmovedor!, ¡Sorprendente! Y así, podríamos seguir buscando adjetivos calificativos para destacar el concierto realizado en la catedral de Neiva el jueves de Semana Santa. La Sinfónica de Vientos del departamento, acompañada por la coral del Conservatorio de Música, bajo la dirección del maestro Pablo Andrés Suárez, deleitó a los asistentes con una interpretación magistral de un repertorio variado. No soy un experto en temas musicales, además la naturaleza me negó cualquier disposición o habilidad para el campo musical, tanto que digo jocosamente que tengo oído de artillero, pero el gusto por el arte musical creo que si está insertado profundamente en mi ADN, tanto que, interpretaciones como las del concierto que estoy tratando de relatar, conmovieron las fibras más íntimas de mi ser.
Abrir con un movimiento de la Quinta Sinfonía de Beethoven, pasar por trozos de música sacra, bambucos, música para niños, movimientos de composiciones de Vivaldi para flauta y orquesta, y mucho más, transformaron la calurosa noche en un rato de esparcimiento para los espíritus que tuvimos la fortuna de gozarnos las extraordinarias interpretaciones de músicos y voces. Sorprende la juventud de sus integrantes, su destreza, la seriedad, la dedicación, la entrega lo que habla muy bien de la tarea silenciosa que realizan el conservatorio y la sinfónica. Con toda seguridad con escasísimos recursos. Ojalá entendiéramos que en estos campos de formación artística está el futuro cultural y social de las nuevas generaciones. Que es en estas actividades donde se desarrollan los valores del relacionamiento con el otro, de ponerse en los zapatos de los demás, es decir, de aprender los principios de la solidaridad, del trabajo en equipo, del sentido de comunidad. Además, de disfrutar los sentimientos elevados del arte en una de sus expresiones más bellas. Qué oportunidad tienen gobernación y alcaldía de apostarle a una actividad que de verdad nos engrandece.
También, quiero destacar la labor de la curia que ha entendido que la Semana Santa en un pueblo mayoritariamente católico, puede ser no solamente una época de recogimiento en la fe de los creyentes, sino una oportunidad para promocionar expresiones culturales de tanto valor como la música, que se convierte en espacio propicio para el encuentro de creyentes y no creyentes, en una actividad de goce común que nos hermana. Voy más allá. Teniendo una base de tal potencia como la Sinfónica de Vientos y el Conservatorio del Huila y la convocatoria de la iglesia, sugeriría que se piense en transformar ese espacio anual en un gran programa de música, “con todos los fierros” como se dice popularmente, que convoque a todas las manifestaciones sociales en su realización: iglesia, gobierno, empresas, instituciones educativas y culturales, comunidad. Ahí, hay una gran oportunidad para el progreso cultural de la ciudad y del departamento. Felicitaciones a la curia de la diócesis.
