sábado, 11 de julio de 2026
Opinión/ Creado el: 2017-01-20 08:56

El comadreo

Gloria Cepeda Vargas

Escrito por: Redacción Diario del Huila | enero 20 de 2017

este intercambio de dimes y diretes que a diario nos obsequian nuestros “líderes”. Saltando por encima de  abismales fracturas humanas, los medios de comunicación y las redes sociales se dedican a vender a precio millonario su baratija.

El último episodio lo protagonizan los doctores Juan Manuel Santos y Álvaro Uribe, otrora fraternales personajes. Hasta las respectivas familias de los susodichos, son compelidas por la contraparte a tomar el sol con sus harapos recién lavados, con sus miserias maquilladas, con sus soberbias infinitas.

Ya pasada la página Rafael Uribe Noguera-Yuliana Samboní, exponentes de las dos Colombias en que nos fracturaron desde tiempos remotos; ya embutida y regurgitada la putrefacción y el narcisismo de unos y la terrible indefensión de otros, el honorable público tendrá pan y circo renovados mientras Colombia agoniza entre la rapiña de cuello blanco y la hipocresía de quienes saben pero callan.

Colombia se convirtió en una sala de cine pornográfico. Porque pornografía no es solo morbo vestido y desvestido hasta la saciedad. Es también esta caricatura administrativa y política que a fuerza de encubrimiento y aceptación, se convirtió en verdad revelada.

El congreso de la República es escenario de lo más patético que pueda abofetear a una nación. Todavía recuerdo a los tres mosqueteros de la delincuencia de entonces: Salvatore Mancuso, Ramón Isaza e Iván Duque, exponiendo sus heroísmos y desventuras en ese recinto e intentando cubrir sus malolientes vísceras con trajes millonarios, en flagrante profanación de esta democracia tan llevada y traída. Y los angelitos de Interbolsa, y el ex alcalde Samuel Moreno con su inefable hermano Iván y los encorbatados Nule,  laureados contratistas de avería y las desvergonzadas campañas políticas, millonarios desaguaderos donde la ignorancia del pueblo y las componendas politiqueras se dan la  mano. Y… y… y…. Ahora Obrechet, drama de alto vuelo forjado por la inteligencia internacional, concita la atención de quienes tienen tiempo para hacerlo, porque hay una  volumétrica masa de colombianos a quienes lo exiguo del salario, el hambre, el frío o el total abandono, no les permiten distraerse con tan importantes asuntos.

Mientras tanto, la humanidad se reproduce de manera irresponsable, el planeta cruje, las mujeres seguimos abriéndonos campo a codazos como si fuéramos inmigrantes eternas y esta orgía de zalemas agalludas y relumbrones de oropel, continúa banalizando la vida y desconcertando la inteligencia.