El cobro de derechos de autor a los transportadores
Germán Alfonso López Daza
Derecho, Política y Sociedad
Rechazo generalizado en el gremio transportador causó el anuncio de la ORGANIZACIÓN SAYCO ACINPRO –OSA-, su interés de cobrar a los taxis, buses y colectivos, por la ejecución de obras musicales –léase escuchar la radio-.
Dicha entidad se ampara en lo dispuesto por la Ley 23 de 1982 –ley sobre derechos de autor-. En efecto, el artículo 158 dice que la ejecución pública por cualquier medio -inclusive radiodifusión- de obra musical con palabras o sin ellas, habrá de ser previa y expresamente autorizada por el titular de derecho o sus representantes. Y el artículo 159 de la misma ley explica que son ejecuciones públicas las que se realicen en teatros, cines, salas de concierto o baile, bares, clubes de cualquier naturaleza, estadios, circos, restaurantes, hoteles, establecimientos comerciales, bancarios e industriales. Es decir establecimientos de comercio.
Con una interpretación extensiva de la norma, la OSA anunció el cobro de los derechos de autor a los automotores que se dediquen al transporte público, aduciendo que allí se hace ejecución pública de música por lo que deben pagar.
El asunto puede ser discutible desde la perspectiva jurídica. De un lado, el objeto del transporte público no es el de la diversión, como sí lo son los bares y restaurantes, a menos que sean las denominadas chivas rumberas. Es decir, con música o sin ella, la actividad económica del transporte público es realizable. Si aplicamos una interpretación literal, la norma hace alusión expresa a los establecimientos de comercio y en sentido estricto del Código de Comercio los buses, taxis y colectivos no lo son –aunque la empresa que los afilia sí lo es-.
De otra parte, desde el punto de vista de quienes tienen este derecho por haber compuesto obras musicales, existe una obligación de pagar por hacer uso de su creación artística. Además, Colombia tiene compromisos internacionales para la protección de estos derechos.
Ante este panorama, algunas voces ya amenazan con demandas judiciales. Mientras esta discusión se desata, los radios en taxis y buses se silenciarán. (Dir. Grupos Nuevas Visiones del Derecho – Universidad Surcolombiana).
