El cliente es su razón de ser
Froilán Casas
Una de las nuevas ciencias del mercadeo se llama mercadotecnia. Los japoneses han sido los maestros en esta nueva ciencia. La calidad no se centra meramente en producto, el cliente es la última razón de ser de ese producto. De ahí que el departamento de producción no es el más importante en el sistema organizacional; el más importante es el departamento de calidad. Todo producto se posiciona en el mercado, fundamentalmente por la calidad con que se acoge al cliente. Las empresas modernas y prestigiosas, permanentemente monitorean la satisfacción del cliente. Todas las baterías de una empresa se enfocan hacia la satisfacción del cliente. Es importante que no haya monopolios en los servicios. Un monopolio es nefasto para el usuario del producto. Las empresas, tanto del sector público como del sector privado, abusan despiadadamente del cliente, cuando son monopolios. Si el gobierno no pone controles para defender al usuario, éste resulta explotado sin límites.
Aquí en nuestro medio se quiere ganar el máximo con el mínimo de exigencias. La gente quiere ganar, pero no quiere invertir. El cliente debe castigar a una empresa que no lo ha atendido bien, no volviéndole a pedir un servicio. Por eso es importante la competencia; la competencia genera calidad. No le tenga miedo a la competencia, téngale miedo a la calidad. No le tengamos miedo a la privatización, tengámosle miedo al mal servicio. A mí, como usuario no me interesa si la empresa pertenece al sector público o privado; lo importante es que me dé buen servicio. Co frecuencia las empresas del sector público son ineficientes. Su burocracia es tan gigante, que nunca deja utilidades y sus servicios son pésimos. El capitalismo de Estado de los regímenes comunistas, dictadura de partido, no ha dejado buenos resultados. El aparato estatal es tan gigante que todos sus funcionarios resultan paquidérmicos. Al cliente no le disgusta que le cobren lo justo, le disgusta que le presenten un mal servicio. No hay mayor satisfacción que ver a un cliente satisfecho. Para ganar hay que invertir. Invierta y cosechará utilidades. Mejore su atención al cliente en todos los aspectos y muy pronto verá los resultados positivos. El que siembra tacañamente, tacañamente cosecha; siembre en abundancia, para cosechar en abundancia.
En lo posible, querido cliente, castigue la empresa que le ha prestado un mal servicio, retirándose, -lamentablemente no siempre se puede-. Cuide su puesto, creándolo necesario, prestando un buen servicio. Hay funcionarios que se creen dueños de los puestos y tratan mal a los usuarios. Tranquilo que a todo cerdo le llega su “Sanpedro”. Mañana no estará detrás de la baranda, tendrá que hacer fila y ahí pagará las consecuencias. Hay gente asquerosa en el trato con los demás, se parapetan en su carrera administrativa y se pasan por “la faja al jefe”; son intocables. El Código Disciplinario Único, Ley 734 es manejado de acuerdo con sesgos del gobierno de turno. Hay jefes que resultan más “empapelados” al realizar procesos disciplinarios y terminan incluso en la cárcel. ¡Ah! La justicia humana es tan parcial. Cuidado, quien se mete de redentor muere crucificado. Con todo y eso, hay que seguir adelante. En la vida hay que sumar, no restar.
