domingo, 12 de julio de 2026
Opinión/ Creado el: 2016-06-26 08:39

El cinismo de Andrés Pastrana

Por Julio Cesar Triana Quintero

Escrito por: Redacción Diario del Huila | junio 26 de 2016

El pasado jueves fue una fecha histórica para Colombia y un día especial para las nuevas generaciones, las mismas cuyos integrantes crecerán sin tener que ver los horrores de la guerra. Después de 50 años, los colombianos le vimos la cara a la Paz y se habló del fin de la guerra a partir de la entrega de las armas.

Increíble pero cierto, mientras que el país recibía con júbilo los anuncios del gobierno y de la FARC y el mundo entero se regocijaba con nosotros al ver como se acaba la confrontación con la guerrilla más antigua y grande de Latinoamérica, en nuestro país el expresidente Andrés Pastrana criticaba éste histórico episodio y hacia alarde de un documento lleno de críticas y cuestionamientos al triunfo logrado por el Gobierno Nacional.

Y es que si hay alguien que no tiene autoridad moral para hablar de paz con la FARC es precisamente Pastrana. O acaso podemos olvidar la foto de Tirofijo con un reloj como pieza publicitaria de la campaña de Pastrana; se le olvida al señor ex presidente que usó la expectativa de unos diálogos como principal argumento para llegar a la Presidencia. Qué mala memoria tiene Pastrana a quien el pueblo colombiano respaldó y acompañó en su intento de lograr un acuerdo de Paz, aun con el monumental ridículo de la silla vacía, desplante hecho por Tirofijo que advertía del fracaso en que terminarían ese frustrado intento por la Paz.

¿De dónde saldrá la autoridad del señor ex presidente para cuestionar con tanta vehemencia el acuerdo logrado en materia de paz por el Presidente Santos este jueves?. Argumentar que se entregó el Estado de derecho al terrorismo es olvidar que fue él quien entrego a las FARC todos los elementos que configuran un Estado: Una parte del territorio de más de 25.000 kilómetros, población más de 60.000 habitantes, monopolio de las armas en cabeza de las tropas de las FARC y dictar su propia normatividad que hacían cumplir hasta con la pena de muerte.

En el sur del país tenemos aún vivas las heridas y secuelas ocasionadas por la zona de distención, concesión hecha por el Gobierno de entonces, que consolido el hurto de ganado, el crecimiento del narcotráfico, el aumento el secuestro y la extorsión, el abandono de esta parte del sur colombiano y todas las demás consecuencias que aun existen.

Se debe tener mucho cinismo para obrar como Pastrana, quien se opone a un proceso de paz serio, sin sillas vacías y sin estados fallidos como el del Caguan.