El cambio de Ingrid
Alvaro Hernan Prada
“Yo me encuentro en la calle con Joaquín Gómez y me pregunto que va pasar, pero yo pienso que si él me abre los brazos, yo lo abrazo”, dijo Ingrid Betancourt esta semana en el foro organizado por Martín Santos, donde hablaron unas pocas víctimas escogidas. Un cambio inesperado si recordamos lo manifestado por ella anteriormente.
Ingrid Betancourt fue secuestrada el 23 de febrero de 2002 cuando era candidata presidencial y decidió ir a San Vicente del Caguán por tierra desde Florencia. Lo hizo a pesar de la advertencia de las autoridades sobre la imposibilidad de garantizar su seguridad en esa zona del país que sirvió durante más de 3 años para fortalecer a las farc militar y financieramente, y que solo llevaba 3 días de haber terminado el proceso de negociación del Caguan. Es importante recordar este episodio porque la escuché en entrevista radial, culpar al gobierno de Andrés Pastrana por haberle quitado su seguridad. Eso no es cierto, se protegieron las vidas de los escoltas que estaban advertidos del riesgo y la imposibilidad para la fuerza pública de recuperar el control de 42 mil kilometros cuadrados dominados completamente por los terroristas durante los “diálogos de paz”.
Tras 6 años de cautiverio, Ingrid fue rescatada por el Ejército Nacional en la Operación Jaque que se llevó a cabo durante el gobierno de Álvaro Uribe, quien le agradeció a él y a las Fuerzas Militares en ese momento: “gracias al ejército mío, de mi patria Colombia. Gracias a su impecable operación, la operación fue perfecta, al presidente Uribe que supo jugársela por nosotros, gracias. Le pido a los colombianos que creamos en este ejército nuestro que nos va a llevar a la paz, esta fue una operación de paz, no fue una operación de guerra” También reconoció que el golpe más duro para las farc fue la reelección presidencial de Uribe. Estos bandidos estaban acostumbrados a que después de un gobierno duro con ellos, llegaba uno de mano blanda y mantenían su crecimiento criminal soportado en esos cambios que retroceden lo avanzado y facilitan su camino para tomarse el poder. La continuidad de la política de seguridad los derrumbo internamente.
Ingrid demandó al Estado colombiano en 2010, por 6,84 millones de dólares. El país entero se sorprendió con esa medida y la rechazó. Luego se arrepintió e hizo un compromiso para no seguir adelante con el proceso. Ahora nuevamente habla del derecho que le asiste de ser valorada como víctima para lograr la reparación en términos económicos.
Extrañeza también ha causado su viraje, cuando hace poco escribió desde su cuenta de Twiter : “¿Qué hacemos hablando de procesos de paz con un grupo terrorista que asesina a una mujer dando a luz?”. Nos preguntamos: cuál será el precio que pagaremos los colombianos por su nuevo discurso? .
