jueves, 16 de julio de 2026
Opinión/ Creado el: 2015-04-09 06:42

El Botalón y la pesquisa de un sospechoso

Por Edgar Artunduaga

Escrito por: Redacción Diario del Huila | abril 09 de 2015

Aquella vez que publiqué una columna denunciando a “un doctor corrompido”, el asunto se volvió comidilla y especulación en los círculos sociales y políticos sobre el nombre del depravado. Fueron varios los candidatos puestos en el asador. 

El vicefiscal, Jorge Fernando Perdomo, frenó el divertimento regional, revelando el nombre de Emiro Merlano, sujeto de investigación, pero mis informantes sugerían revisar también algún nombre de los encopetados miembros de “el botalón”, llamada así una tertulia de intelectuales locales, casi todos pensionados.

Hacerlo me parecía un sacrilegio, pero seguro de que la condición humana es muérgana, especialmente la masculina, solté las amarras de cualquier recato y me puse a investigar, lista en mano, a los socios del club, a veces convertido en un tribunal moral, a donde muchos han sido puestos contra la pared, sin que –despejadas las dudas- promulguen la absolución.

Escudriñé uno por uno, incluyendo a quienes “dejaron de colaborar”, como decía el médico Cuéllar Lara refiriéndose a quienes se iban muriendo.

Empecé con Liberio Salazar y encontré un hombre culto, un humanista sin la menor sospecha de ser el degenerado de mi pesquisa.

Pagué detectives para “escoltar” 24 horas a Félix Trujillo y perdí la paga. El resultado de perseguir por dos semanas a Vicente Ortíz Salas y hasta chuzarle el teléfono me arrojó sólo admiración por la fidelidad que le profesa a su mujer.

En otro encontré que no obstante su edad acostumbra “por-fuerazos” con jovencitas, pero nunca menores de edad. Y todas recibieron paga oportuna y conveniente, además del amor eterno por ayudarle a mantener silencio sobre su impotencia.

Ausculté, como médico internista, toda la lista: Luis Alfonso Albarracín, Bernardo Alfonso Casas, Gabriel Calderón Molina, Víctor Ernesto Rodriguez, Germán Palomo García, Germán Liévano, Héctor Álvarez, Julio Enrique Ortíz, Mauricio Cabrera, Aristóbulo Álvarez, Rodrigo Ocampo y Víctor Perdomo, para mencionar sólo a los “activos” (socios activos, aclaro).  

Sólo pecados veniales por parte de algunos. Deseos reprimidos de otros. Malos pensamientos de casi todos. Pero consagración a su casa es el común denominador.

Entrevisté a la mayoría y les pregunté por sus compañeros. Como si todos estuvieran amarrados en juramento al botalón, nadie delató a nadieN (con n, como dicen el magistrado Pretel y el exgobernador gris Cárdenas Chávez). Todos resultaron ser “cuerpos gloriosos”, puros y dignos.

Conclusión: Si hay algún pecador en el grupo es el señor Obispo, Monseñor Froilán Casas, me dijo un chistoso e irrespetuoso corterlulio.

-Es el único que no tiene esposa que lo controle, ni horario de llegada, además cuenta con fanáticas que lo quieren mucho. Todos los demás se mueven con parsimonia y dificultad, cuando no atascados a la hora de menesteres más íntimos.

¡Ni más faltaba que yo pusiera en duda, en estas materias, al santísimo Froylán!. Sangre de Cristo cúbreme.