lunes, 13 de julio de 2026
Opinión/ Creado el: 2016-02-04 08:56

El arboricidio de Los Dujos

Alfonso Vélez Jaramillo

Escrito por: Redacción Diario del Huila | febrero 04 de 2016

Alarmante que  casi cuatro meses después de cometido el reprochable arboricidio de “Los Dujos”, los organismos de control no hayan hecho un pronunciado oficial sobre las investigaciones que adelantan para castigar si hay responsables.

Es el más sensible daño ambiental de los últimos cincuenta años cometido en Neiva y consistió en la tala masiva e indiscriminada de numerosos árboles, la mayoría nativos, además de la destrucción del habitad de centenares de iguanas, aves y otras indefensas especies animales agravantes de la situación ambiental a causa del fenómeno del niño.  

Causa escozor y desesperanza divisar desde el Puente Pastrana el desolador panorama  del lote de terreno en donde hasta hace cuatro meses era ese bosque centenario, del que estoy casi seguro no existe la norma legal que permita ser intervenido porque es área de influencia del Parque Ronda del río Las Ceibas.

Lo preocupante es que en la administración de Neiva no saben con certeza quienes son las personas naturales propietarias del predio destinado a la construcción de un condominio, ni mucho menos que hacer porque ni siquiera están aplicando el POT debido a que lo van a modificar.

Igualmente, se percibe incredulidad en las autoridades debido a que no hay a la vista un funcionario competente y responsable con la sociedad y el medio ambiente, que ordene sin titubeos aplazar la iniciación de las obras, al menos, mientras termina la investigación, porque después va será muy difícil resarcir los daños.

La Corporación Autónoma del Alto Magdalena, CAM, adelanta un proceso administrativo sancionatorio actualmente en etapa probatoria, cuya máxima sanción es una multa y el resarcimiento de los daños ocasionados, pero no más, de tal manera que coloquialmente  se puede afirmar que pagan la multa y “después de ojo afuera ya no vale santa lucia”.

Necesario que la Procuraduría avoque de oficio  el conocimiento de estos hechos, en tanto  que la Fiscalía General de la Nación, en lugar de tanto protagonismo politiquero priorice las investigaciones por daños ambientales, enmarcados en el código penal, que al menos prescribe sanción con pena privativa de la libertad para personas naturales involucradas.

Repito, me atrevo a afirmar que debe haber funcionarios involucrados por acción o por omisión en Planeación Municipal, la Cam, las Curadurías Urbanas y otras dependencias públicas, no solo en este caso sino con muchos otros atentados contra la naturaleza en el Huila, porque aquí pasa de todo y no pasa nada.

A propósito de la visita a Neiva del Ministro del Ambiente Gabriel Vallejo y con la advertencia del segundo más fuerte fenómeno del niño que estamos sintiendo en Colombia, es necesario que impulse en el Congreso de la República una iniciativa sobre la responsabilidad objetiva de las personas jurídicas en materia penal.

Como una persona jurídica por obvias razones, no puede ser encarcelada por un delito, como suele suceder con la persona individual, la mayoría de los hechos punibles se cometen a través de empresas sin que estas sean objetivamente responsables en materia penal, entre otros los atentados contra el medio ambiente. Es necesaria una revisión a la política criminal colombiana.  

Hace unos 15 o 20 años atrás el proyecto de vivienda “Los Andaquíes”, ubicado a unos doscientos metros de Los Dujos, en la misma margen del río Las Ceibas, pese a que estaba casi para terminar, el municipio le revocó la licencia de construcción por estar en zona de alto riesgo y de reserva ambiental y así quedó, ahora ni siquiera se inmutaron, como cambian las posturas.  

La institución del delito ecológico comenzó a tener connotación en el Huila y Colombia, desde que salió a la luz pública la investigación publicada por el jurista huilense Yesid Ramírez Bastidas, “El delito Ecológico”, ex Presidente de la Corte Suprema de Justicia, quien destacó que pareciera que el medio ambiente no tuviera dolientes.

Mientras tanto resultan afectados la agricultura, la generación de energía y los incendios forestales, el bajo nivel de los caudales y  los escasés de agua para el consumo humano y, la temperatura canicular será siempre un atentado contra la vida humana que no tiene dolientes, que tristeza.