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Opinión/ Creado el: 2017-06-05 09:40

El acuerdo de París, una oportunidad

Carolina Salazar

Escrito por: Redacción Diario del Huila | junio 05 de 2017

Querido Trump: ¿por qué no haces el muro con México más alto, para que no se pasen los gases de invernadero de allá para acá?”.

Qué bueno sería que esto pudiera ser verdad (no estoy de acuerdo con el muro, por supuesto, sino con la ironía de su supuesta utilidad) y que cada quien fuera responsable de sus acciones. Que en este caso, Estados Unidos -segundo mayor responsable, después de China, de las emisiones de gases de efecto invernadero a la atmósfera- sufriera sus consecuencias. Si así fuera, ya se habría auto-regulado.

En este ingenioso tweet del pasado 2 de junio @luisharistizbal describió la relación del resto de habitantes del mundo con el presidente Donald Trump; pero más allá, nos recordó nuestra fragilidad: la de todo el planeta. Porque sólo basta la decisión de un mandatario primitivo, superficial, populista y ególatra con poder, para romper los avances sociales, políticos y medioambientales de años y poner en riesgo al mundo entero. Aunque políticamente estamos divididos en países o naciones soberanas, esa división sólo es posible verla en dibujos que “inventamos” para organizarnos. La realidad es otra: cada territorio o nación es un sistema abierto; esto significa que las acciones realizadas en un extremo, por la dinámica de los vientos, la atmósfera, el agua o el recorrido de los organismos y sus relaciones, pueden reflejarse o sentirse a miles de kilómetros.

Por esta razón, después de muchos estudios y de concientizar a líderes, organizaciones y ciudadanos, todo estaba dado para que en París en diciembre de 2015 en el marco de la XXI Conferencia sobre Cambio Climático, 195 países miembros (con excepción de Nicaragua e Irán) firmaran el Acuerdo París 2015 cuya meta es frenar o contener el aumento de la temperatura muy por debajo de los 2º Centígrados respecto de la era pre-industrial, apuntando a que sea máximo de 1,5ºC. Menos de 1 año después de su firma, el 1 de junio pasado, el presidente Trump tomó la decisión de retirarse del Acuerdo.

La esperanza era grande porque fue un acuerdo buscado por años y finalmente se había logrado. Los países industrializados se comprometieron a reducir de forma drástica sus emisiones de gases de efecto invernadero y los países en desarrollo serán alentados a realizar recortes con apoyo financiero e institucional de los países ricos, para avanzar en tecnología y afrontar los fenómenos naturales consecuencia del cambio climático. La Unión Europea ya ha demostrado que se puede. Desde 1990 ha reducido sus emisiones en casi el 25% y paralelamente su economía creció un 50%.

Existen otros grupos de científicos que piensan que cualquier esfuerzo es infructuoso, o que el cambio climático no es producto de la actividad industrial que inició en los años 70 sino que es un comportamiento natural del planeta.

¿Quién tiene la razón? Aún es pronto para saberlo porque quizá se necesitan más datos y estudios. Pero mientras eso sucede por qué no apostarle a las energías limpias y renovables que no afectan el territorio con su extracción; por qué no aumentar la sostenibilidad de la agricultura cuidando los ecosistemas; por qué no rediseñar el mercado energético o recuperar miles de hectáreas de bosques que se alimentan de CO2. Esto no sólo va a requerir otra visión de la economía, sino también nuevas oportunidades para una industria más responsable, más inteligente e innovadora, que se ponga del lado de todos los que aquí habitamos. Porque como dijo Ban Ki Moon, Secretario de la ONU en la Cumbre de Paris 2015:  “No hay plan B porque no tenemos un planeta B”.