El acuerdo a medias
Por Jorge Eliseo Cabrera Caicedo
Ya lo habíamos advertido en columnas anteriores. El nuevo acuerdo entre las FARC y el gobierno de Santos será un acuerdo a medias. Si bien es cierto, se introdujeron algunos cambios elementales (como no designar Magistrados extranjeros), los cuales mejoraron ostensiblemente el texto del acuerdo rechazado por el pueblo colombiano en el Plebiscito del 2 de Octubre pasado, siguió igual la impunidad total para la cúpula de esa organización (ni siquiera la reclusión en colonias agrícolas), y se mantuvo su elegibilidad inmediata.
Como es ya costumbre del presidente Santos, se le hizo un nuevo “conejo” a los voceros del NO en cuanto a una revisión de lo nuevamente acordado por las FARC. Rápidamente se le dijo a la opinión pública que ya había culminado la elaboración del nuevo texto del acuerdo, el cual sería dado a conocer al día siguiente.
El Presidente Santos ha reiterado en varias oportunidades que el resultado del Plebiscito fue muy parejo entre los partidarios del SI y del NO, olvidándose por completo del principio democrático según el cual la mayoría se define quien obtenga la mitad más uno, y punto. Triunfó el RECHAZO al texto del acuerdo firmado con gran pompa en la ciudad de Cartagena. Se pretende ahora, por parte de algunos, desconocer el resultado, solicitando que se repita la votación del Plebiscito en algunas zonas de la Costa Caribe, por razones climáticas. Nada más antidemocrático, perverso y abusivo.
Se perdió de todas maneras la posibilidad de haber logrado ahora un GRAN ACUERDO NACIONAL, que aglutinara de verdad a todos los Colombianos, alrededor de sus propósitos. Pareciera que el único interés del Presidente Santos, era el de alcanzar, a cualquier precio, el Premio Nobel de la Paz.
Que trabajo le costó al presidente reconocer la gran utilidad del triunfo del NO, para mejorar el texto original del acuerdo. Ya no nos trata de amigos de la guerra y enemigos de la Paz. Le toco recoger sus palabras de que en el evento de que ganara el NO, se reiniciaría la guerra de inmediato, especialmente en las ciudades, y que no se alcanzaría la Paz. Nada de ello ocurrió. Sin embargo, puede irse ahora a recibir el premio Nobel con el nuevo acuerdo a medias, debajo del brazo.
En cuanto a los cultivos ilícitos, el combustible esencial de los grupos al margen de la ley, podemos estar tranquilos, con la sustitución “voluntaria”, con la “ayuda” del as FARC y con la práctica de la erradicación manual, en aproximadamente 500 años dejaremos de padecer este flagelo.
