El 2016 que se va, la oportunidad del 2017
Leonardo Sanmiguel
Cuando se llega a los últimos días del año es preciso realizar una reflexión de las cosas positivas y no tan positivas del año que ya está finalizando. En la lista de las primeras, en el 2016 por fin logramos acabar con más de 50 años de guerra, una vez más fuimos catalogados como uno de los países más llamativos para hacer turismo y para mayor complacencia nuestra fuimos seleccionados por el diario The Economist como el país del año. Nada mal para un 2016 lleno de subidas y bajadas.
No todo es gloria. Fue el año en el que varios escándalos de corrupción salieron a flote (p.ej. la refinería de Cartagena) y se mostró la falta de tolerancia cada día más grande en una sociedad dividida por unos pocos. Algunos se creen los dueños de la verdad y señalan a diestra y siniestra qué es o no correcto; otros discriminan por la orientación sexual; y quienes tienen orientación sexual diversa señalan de prehistóricos a aquellos que no los aceptan. Peor aún, las personas que permitieron que el tema más importante en la historia de nuestra nación, la PAZ, fuese la mayor arma de polarización de nuestros queridos compatriotas.
En el 2016 el año se hizo más poderosa la "nueva corte suprema de justicia" llamada Facebook donde todos se sienten con la autoridad moral para increpar y juzgar. Fue en esta red social en la que la campaña por el Sí al plebiscito fue monumental pero todo quedó ahí y salimos a marchar cuando ya todo estaba consumado, cuando ya los colombianos habían dicho No.
Y para terminar, una reforma tributaria que para bien o para mal fue aprobada con el objetivo de recaudar más para "invertir en el desarrollo de nuestra nación". Políticos y ciudadanos del común tenemos parte de la culpa, los primeros por no representar los intereses de aquellos que los eligieron (los que votaron por ellos sin recibir la lechona o el tamal) y los colombianos por tratar de evadir el pago de impuestos pero aún más grave por elegir a los líderes equivocados.
Entonces el 2017 será una oportunidad más para que como hijos de una misma nación iniciemos un cambio. No más jueces de Facebook, no más marchas obsoletas. EL CAMBIO SE HACE EN LAS URNAS eligiendo gente nueva. El cambio se hace con la persona que está al frente del espejo todos los días, respetando las normas de tránsito, a quien piensa o es diferente; haciendo lo correcto no lo que me conviene a mí sino lo mejor para todos. Como colombiano deseo que este 2017 nos permita demostrar lo grande y gloriosa que es nuestra nación.
