Egoísmo
En los albores del tercer milenio, intelectuales de aquí y de allá pusieron atención en la caracterización del Huilense, terminaba uno de los gobiernos departamentales de mayor reconocimiento por su gestión en un momento crítico del país y la región.
Un departamento al ritmo del país recibía gran influencia; profesionales de aquí y de allá. Entonces los huilenses aquí y allá se desconocían y no es raro que hoy algunos se sientan más de allá que de acá, Les avergüenza y quienes aceptan ser de aquí enfilan contra los que llegan, sean de aquí o de allá y les llaman “emergentes”.
La búsqueda del ser huilense sigue aunque se tiene identidad como departamento. Varios que no somos de aquí ni de allá sentimos fortalezas del carácter local y de una conducta moral íntegra en las tradiciones del pasado. Lo notable, en todo caso, es que existan ciertas características que, más allá de que pueda gustarnos aceptarlas como propias o no, se han evidenciado a lo largo de los años. Entre ellas se destaca, como patrimonio común de los huilenses una particular y marcada inclinación hacia el egoísmo.
Es una fuerza antisocial que deviene de la desconfianza, se rechaza como acto reflejo sin escuchar al otro, prevenidos, incluso acompaña una extraña carga de resentimiento que lleva a no ceder ninguna posición individual en aras del bien común.
Los méritos de unos logrados con esfuerzo individual se considera natural compartirlos como propios, se arrogan haciendo indisimulada gala de ello. El personalismo en sectores sociales altos, produce hogueras de vanidad; poco o nada contribuyen a la realización colectiva y su punto de vista se encuentra puesto en el reconocimiento individual. Por supuesto, lo considerarán siempre como un acto de elemental y de estricta justicia, fundado en un pretendido orden natural de las cosas.
Ese es el raciocinio del problema: no puede alcanzarse el colectivo o solidario sin cesiones en las posiciones personales. Tendencias ególatras que descansan en una disminuida valoración cultural y escaso conocimiento del mundo circundante. Seguir justificando y disimulando las consecuencias de conductas egoístas, limita y aísla del proyecto común de nación.
