Educación: Camino Hacia El Desarrollo y La Competitividad
Por varios siglos las universidades se distinguieron por ser entes “cerrados” y completamente desprendidos de la sociedad.
Recibían el nombre de “torres de marfil” por su carácter de enclaustramiento. A consecuencia del crecimiento industrial de las grandes potencias de entonces, como el caso de Inglaterra, las universidades iniciaron la formación de talento humano especializado para atender la demanda creciente y la complejidad derivada de un mayor dinamismo productivo.
Esto llevó a que aumentara el interés por la educación, dada la necesidad capitalista de dominar nuevas tecnologías y acceder a las condiciones imperantes en el mercado de manera más competitiva. Desde entonces, se forja la verdadera razón de ser de las universidades: “Crear conocimiento para vincularse con la realidad de su entorno” y de esta forma, comprometerse con la superación de los problemas de la sociedad en su conjunto, es decir, contribuir al desarrollo y hacer más competitiva una región.
Debido a esto la ciencia económica, clave para entender el desarrollo de las fuerzas productivas, ha creado una mayor dependencia de las aplicaciones científicas, de la generación y transferencia del conocimiento y de la innovación. Esto ha repercutido en la educación otorgándole un papel estratégico, prácticamente incitándola a hacer un alto en el camino, a tener que repensar - ¿Cómo articularse hoy a un mundo globalizado? y ¿Cómo afrontar los nuevos retos impuestos por este nuevo orden mundial? - en una sociedad donde priman nuevas demandas económicas, productivas, sociales, políticas y culturales, derivándose lo que podemos llamar: Un nuevo mandato social para la educación.
En conclusión, desde la educación es que se inicia el camino hacia el desarrollo y la competitividad, no es viajando, ni haciendo foros, diagnósticos, estudios y conferencias con “expertos internacionales”, se trata es de “producir y poner conocimiento al servicio de los sectores productivos”. En Huila necesitamos fortalecer la triada estado-academia-sector privado. Si se empieza un nuevo camino de manera objetiva, clara y transparente, sin mezquindades políticas, egoísmos y, eso sí, llevando con honestidad, dignidad, respeto y decoro la responsabilidad de este proceso: podremos decir entonces, que encontramos el camino hacia la competitividad.
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