Educación con calidad
Froilán Casas
No cabe duda que apostarle a la educación es el camino del desarrollo de los pueblos. Enhorabuena el cuatrienio del doctor Carlos Julio González ha elegido el acertado derrotero de su gobierno: EL CAMINO ES LA EDUCACIÓN. Debo anotar que desde la constitución de 1886 y aún las anteriores, los gobiernos se han interesado por la educación. El camino ha sido largo y falta aún, mucho trecho. Hemos avanzado al erradicar casi por completo el analfabetismo lingüístico, pero aún quedan algunos analfabetismos que deben ser extirpados de raíz. Los últimos gobiernos se han preocupado por dotar de equipamiento tecnológico a la educación. En infraestructura se ha ganado muchísimo, incluso he visto instalaciones vacías, la capacidad instalada, con frecuencia se encuentra subutilizada. ¡Cuánta pérdida del dinero de nosotros los contribuyentes! En equipos creo que vamos bien. En algunas ocasiones ni se valoran las inversiones. La falta de educación nos hace ver con tristeza que, “lo que nada nos cuesta hagámoslo fiesta”. A veces se cree, con mentalidad errónea que la solución es dotar los ambientes educativos de informática y robótica. No pretendo afirmar que la dotación en las modernas TICS sea inoportuna, lo que pretendo decir, es que debe hacerse un uso racional de las inversiones. ¡Cuánto despilfarro hay en esta área! Si es verdad que hemos avanzado mucho en equipos, hace falta un componente básico en la educación. Es el componente de la integralidad. Necesitamos más maestros comprometidos de lleno con la educación, el ejemplo arrastra -el malo y el bueno-, lamentablemente arrastra más el malo que el bueno. Cuándo veremos las instalaciones escolares, sobre todo públicas, con hermosos jardines, aseo intachable, baños en excelente estado de servicio, el cuidado con los equipos, la buena presentación de docentes y discentes, el trato respetuoso de unos y otros, la disciplina que forme en el temple y el carácter. Acabemos con ese vicio del resentimiento social en donde no se puede pedirle colaboración a los estudiantes porque el “Estado debe dar todo”; sí, pero, ¿de dónde saca el dinero el Estado para satisfacer los voraces anhelos de los resentidos que no aportan sino que viven criticándolo todo? Acabemos con el Estado benefactor y luchemos por un Estado que promueva el desarrollo de la personalidad impulsando factores de crecimiento personal y social. Países como Finlandia, Singapur, Corea del Sur, Japón, han llegado lejos porque le han apuntado a la educación integral. Allí no es pecado que los estudiantes se pongan en ropa de trabajo en oficios y dediquen unos minutos a mantener en buen estado sus instalaciones. Allí, esto se llama educación; aquí es llamada por los resentidos sociales como explotación. Por favor, mis queridos estudiantes, aporten algo, den algo a su colegio o escuela frente a tanta inversión que hacemos los contribuyentes en favor de usted. No siga el esquema de solo pedir, conjugue también el verbo ofrecer. Un Estado populista genera una mentalidad de zánganos. La educación con calidad exige disciplina, dedicación, responsabilidad y compromiso social. Para exigir derechos se deben cumplir los deberes.
+ Froilán, obispo de Neiva
