Días de reflexión
Hoy comienza para muchos colombianos la llamada temporada de vacaciones de Semana Santa.
Cuatro días de ‘relax’ que ojalá sean aprovechados para reflexionar sobre lo fundamental, en especial sobre la vida en sociedad, la familia y sobre todo en cómo estamos actuando y qué le estamos aportando a la sociedad.
Colombia está pasando por un momento coyuntural en su historia, donde se puede dar –si todos ayudamos- el fin de un conflicto armado que ha dejado muchas víctimas, así como heridas físicas y sicológicas a gran parte de la población.
Estamos cerca –tal vez como nunca - de lo que puede ser la firma de un acuerdo de paz que dé por terminados 60 años de lucha fratricida, donde pese a la gran cantidad de sangre derramada y al número de víctimas mortales, no hay ganadores, solo infortunados que hoy vemos en todas las esquinas, representados en viudas, huérfanos, mutilados y gente que habita en pobreza extrema.
Es prudente tomar conciencia que la paz no la hacen las Farc y el Gobierno en forma exclusiva. Estamos presenciando a un proceso incluyente, del que debemos hacer parte todos, sin distingos de clase, color o religión. Si la paz comienza por casa, seguramente lograremos una armonía definitiva en Colombia, o por lo menos una paz duradera que nos permita crecer y desarrollarnos ante el mundo.
La guerrilla surgió en Colombia por las desigualdades y las injusticias y solo cuando estas se extingan, cuando exista una equidad relativa y un mínimo permisible que no es otra cosa que la vida digna, se podrá garantizar que éstas no resurjan.
Todos debemos aportar un grano de arena para alcanzar el objetivo. Debemos contribuir para que se elimine la pobreza extrema, debemos aunar esfuerzos para que sean más los colombianos que accedan a la educación y para que el país crezca de la mano de todos y cada uno de los que hoy, con esfuerzo y convencimiento, le apostamos a la paz.
La paz es responsabilidad de todos y debemos apoyarla, blindándola de los que por razones partidistas o políticas ponen palos sobre la rueda, rechazándolos de frente y públicamente y por el contrario aplaudiendo todos los esfuerzos que se hagan en beneficio de ella.
Empecemos a trabajar con ese norte, con gestos pequeños que terminarán siendo la semilla para la creación de la nueva Colombia. Feliz Semana Santa.
