Día histórico para Colombia
Editorial
La comunidad internacional tiene focalizada su atención, en la firma del Acuerdo Final de Paz que se realizará a partir de las 5 de la tarde en el Centro de Convenciones de la ciudad de Cartagena, entre el presidente Juan Manuel Santos Calderón y el Jefe de las Farc, Rodrigo Londoño, conocido como Timoleón Jiménez (Timochenko), que permitirá ponerle fin al último conflicto armado del continente americano. Los Jefes de Estado y las Delegaciones extranjeras, han demostrado todo su apoyo a este proceso que culmina con la rúbrica de este documento, que se convierte en histórico para todos los colombianos, por los efectos positivos que se traducirán en un mejoramiento de la calidad de vida de las familias, que han sido asoladas por la permanente agresión a que fueron sometidas durante 52 años por este grupo insurgente. Igualmente, las expectivas tienen los inversionistas foráneos, que ven en este territorio propicio para llevar a cabo sus actividades productivas y comerciales.
Este magno evento suscita toda clase de referencias para los analistas extranjeros, por la importancia geoestratégica que tiene el país, al convertirse en el epicentro de la paz del mundo. Todos conocemos que actualmente otras zonas del planeta, viven momentos difíciles por la situación de violencia a que están siendo sometidas por grupos terroristas, que hacen metástasis negativa en el bienestar de los pueblos. Hay que reconocer públicamente la persistencia y la tenacidad que tuvieron el equipo negociador dirigido por Humberto de la Calle Lombana, para lograr los consensos con los miembros del Secretariado de las Farc. Inicialmente se creían impensables, por los obstáculos internos y externos que presentaba este proceso, pero que culminó positivamente el pasado 24 de agosto en la Habana Cuba, con la firma del Tratado de Paz y que hoy se protocoliza en la ciudad herórica con la presencia de 15 Jefes de Estado, 27 Cancilleres y más de 2.500 invitados internacionales.
Para el primer mandatario de los colombianos, hay que hacerle también un reconocimiento por el liderazgo y la constancia que siempre mantuvo. Desde el inicio de su primer mandato presidencial, puso en juego su prestigio político y su credibilidad, ante los hechos que se iban presentando durante el transcurrir de las deliberaciones que se llevaban a cabo. Y era natural que los sondeos de opinión nunca le favorecieron, dadas las experiencias que se habían presentado en otrora, con los demás expresidentes, donde las Farc, siempre mantuvieron una postura irreverente y nada confiable por el incumplimiento de los intentos de acuerdo que se habían propuesto. Pero hay que aceptar que este grupo insurgente, por fin logró aceptar su error histórico y decidió reintegrarse a la civilidad colombiana.
