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Opinión/ Creado el: 2014-04-11 08:03

Drama inigualado de amor (I)

Sobre la palabra “amor”, será, ciertamente, sobre lo que más se habrá escrito en toda la literatura humana.

Escrito por: Redacción Diario del Huila | abril 11 de 2014

“Nadie ama tanto como quien da su vida por una persona amada”, nos dice el Libro Santo (Jn. 15,13), y morir por quien  se ha comportado como enemigo de uno es acto supremo y heroico, agrega el Apóstol (Rom. 5,10). 

Muy saludable acercarnos al menos una vez al año, en Semana Santa, con admiración y gratitud al Jesús del Calvario, que no solo enuncia ese comprometedor y confortante programa  de amor ilimite, sino que lo vive en forma inigualada. Es El quien muere perdonando a los mismos que lo matan (Lc. 23,34), muere por quienes lo afrentan con los mas graves pecados, (Fil. 2,8). Es este baño saludable que propicia enrutar la existencia por camino seguro, que es parte del gozo de conocer y vivir el Evangelio, de que nos habla el Papa Francisco.

En torno al amor se han escrito las mas tiernas novelas y dramas, como Romeo y Julieta, o Efraín y María, o Lucia y Lorenzo, o todo el inspirado libro del Cantar de los Cantares. En este encantador libro la sabiduría divina quiere mostrar el infinito amor de Dios a través de los más expresivos  y sensibles gestos del amor humano bendecidos por Dios cuando son enrutados dentro de los planes divinos. Está bien esa limpia exaltación del amor, esta presentación positiva del amor y del sexo, en debida educación en el amor y para el amor que libraría a nuestra sociedad cristiana de tanto vergonzoso desenfreno. Es algo que debiera pregonarse, orgullosamente, de un amor así vivido entre respetuosos observantes de principios religiosos y morales. Este sí es el mejor antídoto ante esos desbordamientos  que lamentablemente se inician entre adolescentes cuando solo se los amaestra en evitar embarazos con baratos anticonceptivos, ó mostrándoles como lícito el crimen del recurso al aborto.     

Es que en esos aspectos, con unos bien vividos principios cristianos,  qué precioso contributo se ofrece a la humanidad, entrando en ese “aporte firme y esperanzador” del que he hablado en recientes comentarios, con aplicación a la manera de construir la paz. (Continuará).