jueves, 16 de julio de 2026
Opinión/ Creado el: 2015-05-09 12:44

Docentes y corrupción

El recientemente fracasado paro de los educadores nos deja un sinsabor extraño, cuando se descubre que la dirigencia hizo el ridículo y se burló de las justas reclamaciones presentadas, especialmente por la solidez del movimiento, por la fuerza que representa y por el impacto que tiene dentro del contexto de una sociedad que es difícilmente solidaria y respetuosa de los roles laborales de cada grupo de individuos que se congregan en torno a ella.

Escrito por: Redacción Diario del Huila | mayo 09 de 2015

Nos complace saber entre otras cosas, que las delegaciones del Departamento del Huila y de Santander, fueron las únicas voceras de la colectividad que estuvieron en contradicción con los dirigentes de FECODE, en la aceptación de dichas fórmulas de arreglo, y realmente no podía entregarse esta protesta, de la manera infame como se hizo, para pervertir el movimiento en su integridad.

Las exigencias para pertenecer al cuerpo de docentes que se tienen cada día, son más y más puntuales, en tanto que el reconocimiento de la idoneidad y de la capacidad de los docentes, exige formación profesional, en varias ramas del conocimiento, como quiera que tiene que ver con la psicología, con el estudio de las comunidades, con fenómenos del reconocimiento del otro, y especialmente con el más difícil y duro de los planteamientos, como es el de hacer surgir el amor y el hábito por la lectura y por la búsqueda del conocimiento, es decir, por que el alumno aprenda y desarrolle sus capacidades en el mundo de la realidad, de la vida y de la confrontación de sus deseos con sus realizaciones.

Es por eso que tal como sucedió con el Paro cafetero, con el Paro de la Justicia y ahora con el Paro de los Educadores, terminamos por concluir que los dirigentes que tenemos en cada uno de los frentes sociales, han llegado al punto definitivo de la resignación, que los termina llevando a vender los movimientos por pírricos resultados que solo favorecen a unos pocos, a unos pocos. No tenemos líderes, nos hemos rendido por completo a un fenómeno propio de la corrupción que no tiene dolientes y en los cuales, las grandes colectividades siguen siendo las damnificadas en una sociedad que se pregona como hija de la democracia.

A la par de estos hechos, se anuncia que la Administración de Justicia, negó por improcedente una Acción de Tutela, a los delfines de Luis Carlos Galán, quienes han logrado coronar según los medios de comunicación, un fortín donde las prebendas y las formas de contratación con el Estado, les garantiza grandes sumas de dinero para perpetuarse en la dirigencia política de todos los partidos en los que militan, sin importar sus ideales o lo que en su momento defendiera su padre.

Es que cuando la corrupción se esparce y se difunde a granel, y se patrocinan las formas de mermelada que hemos observado a toda hora en la clase política nacional, tenemos que concluir que evidentemente nuestro país no tiene retorno, que la corrupción no deja títere con cabeza y que por todos lados, hay que aprovechar el cuarto de hora en el poder, para obtener dividendos personales, así se tenga que resignar o vender un movimiento.

Ya se había denunciado de Mockus en su momento, ya se ha denunciado de los Hermanos Galán, y es cuando tenemos que aceptar que los Hermanos Moreno, no están solos en esta forma de manejar el poder económico, gracias a su alharaca política, a su condición de delfines, o herederos de la corrupción de sus antecesores, o es que realmente hay méritos para que hayan alcanzado el poder que todos esos delfines tienen en la participación de la cosa pública? Mérito que por ningún lado aflora o se tiene para destacarse.

Este es nuestro país del demonio, y así, no es posible ninguna paz. Que quede muy claro, porque tenemos que empezar por bajar de su pedestal a quienes detentan el poder en un proceso de muchos años, de muchos años, que no alcanzaremos a vivir, pero que soñamos dejar como herencia en nuestra descendencia.