Docencia y discapacidad
Amadeo González Triviño
Una sociedad convulsa, donde los valores y los elementos determinantes para configurar acuerdos de convivencia nos acerquen a ese anhelo de paz, están cada día más deteriorados y hemos perdido por completo, la razón de ser en la búsqueda de los elementos que nos permitan acercarnos a ese lindero en el que podamos convivir en fraternidad.
Se ha llegado a considerar que los docentes tienen mucho que ver en este fenómeno de acercamiento y de direccionamiento de la sociedad, desde las primeras lecciones que se impartan en los centros de aprendizaje, pero estamos equivocados, es la familia el núcleo esencial donde tenemos que volver los ojos, para que los padres y todo el conjunto de parentela que está en torno a esos menores, sean o puedan ser los principales orientadores y por tanto los primeros docentes encargados de generar los principios sobre los cuales, los maestros hayan de culminar su proceso educativo.
La infancia es la primera damnificada en este proceso que se vive en los actuales momentos, pues los docentes se han encargado de considerarse en unos momentos, en los principales protagonistas de esta responsabilidad y son en últimas los que están promoviendo la exclusión y la odiosa y reprochable discriminación con aquellos que tienen alguna deficiencia física o algún fenómeno de comportamiento no identificable con lo que han denominado “gente común”.
No podemos desconocer igualmente que una serie de circunstancias y hechos generados por la sociedad misma, han sido generadores de poblaciones con discapacidad en los diferentes grados de aprehensión del mundo que nos rodea y hemos de entender entonces que esos fenómenos y concepciones creadas de discapacidad han evolucionado en forma interactiva ente la ciencia, la docencia y la inclusión social de quienes han terminado por ser parte integral de este espacio que nos es común a todos.
Cuando los mandatarios de nuestras regiones proponen y disponen como modelo de construcción la educación, tenemos que hacer especial énfasis en exigir a todos los docentes, que el primer deber para asumir su papel como tal, en un proceso de aprendizaje, es poder convivir con corazón, con alma y con sentimiento, con toda clase de educandos, sin discriminar y sin afectar en público, la falencia que en cada comportamiento pueda estar presente.
Docencia está ligada con vocación y vocación está ligada con saber conducir sobre el universo de la pluralidad de opciones del ser, para que con el afecto que se debe disponer, podamos llegar a contagiar, a impregnar con una voz de aliento al que no lo tiene o al que teniéndolo, no lo sabe expresar, por cuanto todos los seres humanos, tenemos la misma capacidad, pero quizá no tenemos los mismos medios o las mismas oportunidades de expresar y dar todo lo que llevamos dentro.
Nuestra voz por los que no tienen voz, nuestra mirada por los que han perdido la visión, nuestro apoyo por los que tienen limitaciones en sus formas de ser, debe ser una constante y una lucha para que dentro de un principio de igualdad y de confraternidad, con solidaridad y apoyo mutuo, exijamos y demandemos proyectos y fenómenos socializados y socializables de educación en la diferencia y de inclusión social por igual entre todos.
