Doble moral
Por Juanita Escandón Salazar
Pasado de vigencia mediática, de pronto, pero es justo hablarlo porque detrás de este se esconde una de las peores costumbres que tenemos los latinoamericanos: la doble moral (aunque no es una característica exclusivamente nuestra). El tema al que me refiero es la polémica alrededor de las declaraciones de Donald Trump, quien nos tachó a los latinoamericanos de narcotraficantes, criminales y violadores, entre otros, basándose en estereotipos que desde hace un buen tiempo hemos venido desmintiendo gracias a personajes célebres que nos representan en distintos campos. Lejos de estar de acuerdo con las declaraciones de Trump, encuentro en la polémica que se desató alrededor de éstas, una evidencia más de la doble moral que nos caracteriza. En primer lugar porque aun cuando los calificamos de ofensivos y falsos, nosotros también somos responsables, sin ayuda de ningún magnate extranjero, de establecer estereotipos y clasificaciones para juzgar a otros, contribuyendo al crecimiento de las brechas de desigualdad social. Y en segundo lugar, porque seguimos siendo emuladores por excelencia de los estándares que el primer mundo nos impone a través de todos los medios posibles.Encuentro irónicas sobre todo, las respuestas de la organización de Miss Universo y las de sus representantes, así como la declaración de Paulina Vega. Porque si bien considero que son acertadas y se solidarizan con la comunidad latina, están igualmente fundamentadas sobre una contradicción. La razón, es que por más que esta organización que ofrece el concurso anual que elige a la ‘mujer más bella del universo’ se jacte de representar sus valores y de promover y desarrollar obras sociales, simboliza todavía la cosificación de la mujer al juzgarla por cánones y medidas que fueron establecidos deliberadamente sin tener en cuenta que no representan la realidad de la mayoría de las mujeres del mundo. Rechazar algo y estar en contra de ello, implica ser consecuente, por esto opino que carecen de peso las respuestas de una organización que representa los estereotipos que tanto nos han costado a las mujeres vencer. Sin duda es admirable la fuerza con la cual la comunidad latina se manifiesta en desacuerdo con los prejuicios y ofensas en su contra y también el apoyo que recibió de empresas y voceros fuera de la comunidad, esperemos que este sea un estímulo que empodere a los países latinoamericanos a vencer los otros tantos problemas que entorpecen el progreso, y no una evidencia más de nuestra habilidad para reaccionar con nada más que declaraciones en ruedas de prensa y titulares, pero rara vez con acciones de cambio.
