Diversidad sexual
La abundante doctrina en Colombia se ha prestado para que las interpretaciones a la normativa abunden a granel. Por esta razón vemos cómo se hace más frecuente pedir por los derechos de las personas homosexuales, la adopción de parejas del mismo sexo y ahora el respeto por la diversidad sexual en las instituciones educativas.
La Corte Constitucional recientemente ordenó modificar los manuales de convivencia para que se proteja esta diversidad de género. Esta decisión no ha caído bien en el representante del Ministerio Público, el señor procurador Alejandro Ordóñez, quien afirma que se debe anular una sentencia de tutela que amparó los derechos del estudiante Sergio Urrego que interpuso contra la Secretaría de Educación de Bogotá. El Alto Tribunal reconoció el derecho a la familia y a la adopción de manuales de convivencia escolar donde se garantice el respeto por la intimidad y confidencialidad.
“Estamos solicitando como Ministerio Público la nulidad de la sentencia. Hay una serie de razones técnicas, pero hay un tema de fondo. Esencialmente la sentencia está cercenando el derecho de los padres de familia a escoger la educación de sus hijos menores”, afirmó el procurador.
Esta controvertida decisión de la Corte no debería ser controvertida con tanta vehemencia, pues lo que se busca es hacer valer la convivencia y las buenas costumbres de todos los ciudadanos.
La verdad, no deberían ser motivo de controversia las decisiones judiciales que propendan por proteger la intimidad de las personas (sean heterosexuales o no). Todos los ciudadanos merecen las mismas garantías y los mismos derechos, independientemente de su sexo.
Pero se ha convertido en tema de debate el género y no el derecho ¿no es esto discriminatorio en un país que está blindado con un Estado Social de Derecho?
No puede ser que los colombianos sigamos en discusiones ‘bizantinas’ cuando las necesidades de niños huérfanos son evidentes. De modo que el llamado es a la cordura y a la cordialidad entre las decisiones del Ministerio Público y las altas cortes.
