Diversas formas de dictadura
Por Froilán Casas
La dictadura se define como la concentración del poder en torno a un individuo (dictador), a una élite, a un grupo. Se puede emplear la figura de democracia para “garantizar” el “respeto” a las libertades. Los colombianos vamos a cumplir doscientos años de independencia. Supuestamente somos dueños de nuestro propio destino. Sin embargo, es doloroso decirlo, la madurez democrática está muy lejos de vivirse. El voto es más estomacal que cerebral. Todavía se esgrimen colores, lemas que alimentan más el sentimiento que la razón. Claro, un pueblo con hambre no es sujeto de su propio desarrollo. Es fácilmente domesticable. Si no salimos de la pobreza, no llegaremos a una madurez democrática. Hay diferentes formas de manipular a un pueblo. Se pueden multiplicar las estrategias para mostrarle al pueblo que se está con el pueblo. Se puede seguir el esquema romano: pan y circo. El deporte puede ser una forma de alienar a un pueblo y, el hambre y la miseria siguen su curso.
Un partido se puede perpetuar en el poder a base de alimentar la pobreza de un pueblo. Se le ofrecen las mínimas satisfacciones básicas y se castra su cerebro, no se le permite pensar. Un pueblo se animaliza cuando le llenan el estómago un día y queda con hambre para pedir al día siguiente, so pena de morir de inanición. Un pueblo es libre cuando es gestor de su propio desarrollo. En los países nórdicos (Suecia, Noruega, Finlandia y aún Dinamarca), nadie es pobre. Los ciudadanos no tienen caudillos. Los parlamentarios toman el servicio público para movilizarse sin temor a ser atracados o asesinados. No se encuentran mendigos por las calles. En una democracia en donde hay justicia social, sobra la beneficencia. En un país donde impera la ley, casi sobran las cárceles y toda forma de represión.
La oposición es una muestra de la verdadera democracia. Los gobiernos de unidades nacionales, son una forma de dictadura. La oposición es en toda democracia la alternativa de poder. Los ciudadanos juzgan a sus gobiernos y si ellos no responden a sus expectativas, debe aparecer una seria oposición que ofrezca otros marcos referenciales de gobierno. En los llamados gobiernos comunistas sólo existe un partido, es una dictadura de partido. En nombre de la revolución se cometen toda clase de atrocidades contra cualquier forma distinta de expresión. Igual, en nombre de la libertad se han cometido una infinidad de atropellos a la misma libertad humana. La verdadera democracia es cuando el ciudadano se case con la calidad y la honestidad, no se casa con un partido. Los partidos son expresión de la democracia y ellos serán maduros si van respondiendo a los desafíos de cada momento. Caminar con el espejo retrovisor, nos puede llevar al abismo. Las respuestas eficaces de ayer, pueden ser ineficaces hoy. No deifiquemos a los próceres, ellos también cometieron errores; sólo que hay que aprender de los mismos. Un verdadero dirigente político es aquel que brilla con luz propia. En una verdadera democracia, el ciudadano será un permanente crítico.
* Froilán, obispo de Neiva.
