sábado, 11 de julio de 2026
Opinión/ Creado el: 2017-04-08 08:53

Distritos de riego-asociaciones perversas

Álvaro Hernando Cardona González

Escrito por: Redacción Diario del Huila | abril 08 de 2017

En un buen artículo escrito por Javier Ortiz Cassiani en El Heraldo  de Barranquilla, titulado "Agua", el pasado 12 de marzo hallamos mérito para una columna que veníamos pensando hace tiempo. Esta es sobre medio ambiente y la mejor manera de administrar los recursos hídricos que contienen corrientes de aguas especialmente para riego de cultivos extensos.

En el escrito mencionado, el autor menciona un hecho reciente en el que campesinos cansados por la falta de solución a la falta de suministro de agua para acueducto y riego de pequeñas parcelas, se tomaron la carretera Troncal y cerraron las compuertas de un distrito de riego. Menciona que el alcalde de reaccionó de inmediato, pero no para solucionar el problema que padece la comunidad sino para que el Ejército hiciera presencia en la zona, preservara el orden público y, lamentablemente, los intereses de los cultivadores de palma.

Las asociaciones y empresas comunitarias para uso de las aguas y cauces (distritos de riego), son una figura que aparentemente surge desde el Decreto Ley 2811 de 1974 por el cual se adoptó el Código vigente de Recursos Naturales Renovables y de Protección al Medio Ambiente. Pero no existe una definición de los mismos y pareciera que tanto “asociaciones” como “empresas comunitarias” son lo mismo.

Lo cierto es que nos parece que falta reglamentarlos mejor pues justamente estos se han convertido en talanqueras para la administración del recurso hídrico y cuando son económicamente poderosos, influyentes grupos que presionan a las corporaciones autónomas regionales trayendo consigo efectos como los que traemos a colación.

Como lo menciona Javier Ortiz, los conflictos por agua en Colombia no son de películas futuristas. Ocurre ahora, a diario. Y son lamentables en un territorio donde afortunadamente el agua es abundante.

Dice Ortiz: “En este país el progreso parece medirse en que tanta agua se dispone para llevar a los grandes cultivos, sin importar si los ciudadanos se mueren de sed. No es que no haya agua, sino la erradas políticas de manejo y la implementación de prácticas y modelos de desarrollo”.

Cierto. Si algunas regulaciones merecen ajustarse en tratándose del Decreto Reglamentario 1541 de 1978, que ahora hace parte del Decreto Único Reglamentario 1076 de 2015, son las de las asociaciones y elevar a rango de modo de adquirir el derecho a usar las aguas a la “reglamentación de las aguas”. Las asociaciones se han tornado en maneras perversas de delegar la administración de uno de los más preciados bienes de la Naturaleza. No debe seguir permitiéndose. Jamás las autoridades ambientales pueden ceder sus potestades.

ahc86@hotmail.com