Discurso de despedida
Por Froilán Casas
Permítame decirle amigo lector que, una buena parte de este artículo fue tomado de un mensaje recibido a través de internet. Cuentan que el Presidente de Coca Cola, Bryan Dyson, pronunció este corto discurso al dejar el cargo e irse a disfrutar de su pensión de jubilación: “Imagina la vida como un juego en el que estás “malabareando” cinco pelotas en el aire”. Estas son: el trabajo, tu familia, tu salud, tus amigos y tu vida espiritual, y tú las mantienes todas éstas en el aire. Pronto te darás cuenta que el trabajo es como una pelota de goma. Si la dejas caer, rebotará y regresará. Pero las otras cuatro pelotas: Familia, Salud, Amigos y Espíritu son frágiles, como de cristal. Si dejas caer una de estas, irrevocablemente saldrá astillada, marcada, mellada, dañada e incluso rota. Nunca volverá a ser lo mismo.
Debes entender esto: apreciar y esforzarte por conseguir y cuidar lo más valioso. Trabaja eficientemente en el horario regular de oficina y deja el trabajo a tiempo. Dale el tiempo requerido a tu familia y a tus amigos. Haz ejercicio, come y descansa adecuadamente. Y sobre todo … crece en vida interior, en lo espiritual que es lo más trascendental, porque es eterno. Shakespeare decía: Siempre me siento feliz, ¿sabes por qué? Porque no espero nada de nadie, esperar siempre duele. Los problemas no son eternos, siempre tienen solución. Lo único que no se resuelve es la muerte. Vive intensamente y recuerda: antes de hablar, ¡escucha!; antes de escribir ¡piensa!; antes de criticar, ¡examina!; antes de herir, ¡siente!; antes de gastar, ¡gana!; antes de rendirte, ¡intenta!”.
¡Qué buen mensaje!, ¿verdad? La vejez cuando ha sido precedida de permanente aprendizaje, es un cúmulo de sabiduría. El Código de Trabajo de nuestro país establece que se deben trabajar ocho horas al día de lunes a sábado. ¿Por qué se ha metido la mala costumbre de trabajar incluso los domingos? Si a usted no le alcanzan las ocho horas del día para trabajar es porque usted es un desordenado en el manejo del tiempo. Hay ejecutivos, sobre todo del sector público que hacen alarde de trabajo quitándole tiempo a su familia y los resultados son muy pobres. Miren esta frase de la sabiduría popular: por mucho que madrugue no amanece más temprano. Si usted lleva trabajo a su casa, es porque no ha sabido manejar el tiempo. Así como es desordenado en su vida, es desordenado en su trabajo. En los países desarrollados, todo está cerrado el fin de semana; algunas tiendas de comercio abren los sábados. Las ocho horas laborales de lunes a viernes son más que suficientes para dar óptimos resultados en su empresa. Relacione eficacia y eficiencia: usted puede trabajar “intensamente”, pero es ineficaz; si usted optimiza el tiempo y los recursos de que dispone, es eficiente. Alimente su espíritu, para que cada día sea más humano. Practique algún deporte y tendrá una vida saludable; disfrute a su familia y en los años de su vejez, no estará solo. Los amigos bien seleccionados le ayudarán a ser feliz. No viva para sí, viva para los demás y saboreará la felicidad. En el ocaso de la vida se le juzgará del amor.
* Froilán, obispo de Neiva.
