Devuelvan el parque Santander
La recuperación del espacio público en el centro de Neiva como previamente lo había anunciado el alcalde Pedro Hernán Suarez Trujillo, comenzó y los ciudadanos tenemos la obligación patriótica y moral de apoyar esta iniciativa.
No conozco a nadie que no esté horrorizado con el Parque Santander, ocupado no solo por vendedores ambulantes, sino por culebreros, atracadores, expendedores de alucinógenos, prostitución infantil, estafadores y la más completa gama de enemigos del orden social.
El parque fue convertido prácticamente en un club de la más baja categoría y sus servicios son indirectamente prestados por billares, casinos, bingos, ventas ambulantes y los almacenes de cachivaches de sus alrededores, y ya muy pocas lo atraviesan por el olor a marihuana y excremento, o por miedo a que lo atraquen.
De ser la sala de recibo principal de Neiva se convirtió en un peligroso antro, que por fortuna fue cerrado por el alcalde Suarez Truj{illo, para adelantar trabajos de remodelación, ornato y recuperación.
La liberación del Parque Santander y las calles de Neiva es un compromiso social, sin distinciones de color político o condición social.
Un clamor generalizado en torno a un solo propósito: Que nos devuelvan los andenes, las calles y nuestro emblemático parque y sus zonas verdes que ahora son un mercado persa y un hotel de indigentes al aire libre.
Sus andenes están repletos de mayoristas quienes fomentan el caos, y sin pagar impuestos establecieron hasta diez locales móviles que taponan el paso de las personas, en donde inclusive arman sus parrandas.
Estamos arrinconados por unas minorías, algunos como los vendedores ambulantes que se ganan la vida, a quienes la alcaldía está proporcionándoles alternativas y medios para conseguir el sustento, y otros que sin ser de aquí vinieron a perturban la tranquilidad.
Lástima que haya quienes pretendan convertir este delicado asunto en un tema politiquero, se han hecho varios intentos que no han prosperado, precisamente por falta de colaboración, especialmente cuando la fuerza pública realiza sus operativos.
Los que más critican son los primeros que vociferan al policía cuando cumple con su deber, esa es la piedra en el zapato.
El constituyente del 91 elevó a rango superior el derecho al espacio público como una respuesta a la petición expresa de un modelo de ciudad que ofrezca calidad de vida, con andenes amplios, despejados y libres de contaminación visual y auditiva.
Pero luego aparecieron los de la doble moral contra el municipio para conseguir votos, asesoran y aglutinan en torno a asociaciones de todo tipo e interponen acciones jurídicas para impedir el desalojo invocando principios y derechos constitucionales, que tienen maniatados a los alcaldes del país.
Es cierto, la administración está adelantando programas para reubicar a los vendedores, pero este asunto no se logra sino existe el apoyo ciudadano.
Espacios Públicos Productivos, Plan Padrino, son entre otros, los programas que según el Secretario de Desarrollo Económico, Wilmar Eli Charry, viene ejecutando el municipio de Neiva, para reubicar a vendedores comprometidos en la formalización de sus negocios.
A grandes males, grandes remedios si se quiere garantizar la vida y seguridad de los ciudadanos de bien. Hay que ponerle cortapisas a las excesivas garantías de esta minoría que se tomó el centro de la ciudad, ¡devuelvannos el parque!
banquillo2011@hotmail.com/ Twitter: @velezjarami
