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Opinión/ Creado el: 2014-05-27 09:23

Detrás de los resultados

¡Palabra de honor! solían expresar nuestros abuelos cuando para cerrar los negocios no hacía falta levantar un acta o registrar el compromiso firmado en Notaría.

Escrito por: Redacción Diario del Huila | mayo 27 de 2014

Esa palabra y ese honor de caballeros no se han visto respetados por las dos propuestas políticas que más votos obtuvieron  porque precisamente han faltado a la verdad, a la palabra y a la decencia, arrojando un manto de dudas sobre el grueso de la opinión pública con las turbias composturas y relaciones que agazapada y tenebrosamente propiciaron personas afines o cercanas a las dos campañas. 

Los flagelos de la corrupción culebrean vivitos en nuestras empresas electorales que no se han querido comprometer por el rescate de los valores humanos y espirituales. Miente el uno, “chuza” el otro, chantajea el de acá, soborna el de allá, insulta el de aquí…  

Podrá decirse que el candidato ganador “arrasó” en el Huila o que este departamento es totalmente de los hígados del senador Uribe, pero eso es generalizar los resultados sin desmenuzar los datos. Salió a votar apenas un 40% de los posibles electores y de esa minoría, ninguno de los aspirantes, ni el candidato Presidente ni el señor Zuluaga, logró recoger siquiera el 31% de las preferencias, mientras los tres candidatos de mejor compostura y respeto en esta pobre contienda, como los señores Clara López, Martha L. Ramírez y Enrique Peñaloza, conquistaron cerca del 40% de los votos. Así que ni los titulares ni las celebraciones podrán ocultar la verdad del bulto enorme que no se atreve a cargar nuestra clase política de una abstención que ya llegó al 60%, siendo la más alta desilusión ciudadana en los últimos 20 años, así se quiera argumentar tranquilamente que también hay abstención en otros países.

Sigue aún desamparado el enorme número de colombianos que no cuenta al menos con un partido de oposición, estructurado, serio, que por el bienestar colectivo rechace o apruebe con vehemencia y coherencia ideológica las iniciativas gubernamentales. Ni siquiera las fuerzas sindicales han estado a la altura de las circunstancias, pues ya parece que sólo se mueven por demandas salariales o convencionales. 

El rumbo y la reconciliación del país no deben quedar en manos de quienes se mueven más por pasiones que por razones. Dios quiera que algún día votemos por el candidato que el país exige y no por el que queremos algunos, para no pisotear los valores humanos, el decoro político y el repudio mudo de las mayorías.