sábado, 11 de julio de 2026
Opinión/ Creado el: 2017-03-30 09:17

Despilfarro

Diógenes Díaz Carabalí

Escrito por: Redacción Diario del Huila | marzo 30 de 2017

No es nuevo que los ciudadanos conozcan el despilfarro de recursos en el Cauca. Esta vez, la Contraloría General de la República habla de desvíos de dineros destinados a proyectos de “Ciencia y Tecnología” provenientes de las regalías al mejor estilo guajiro, puestos a disposición de un personaje nefasto, quien los habría convertido en plata de bolsillo para cubrir sus excentricidades: pagarse lujosos hoteles en el exterior; cubrir cuentas de sus tarjetas de crédito en restaurantes y bebederos. También se pagó un maestría en la ciudad de Cali, ¿maestría de un año?, y cursos de idioma inglés en el exterior sin ningún tipo de convocatorio, menos mediante mecanismos que lo pusieran en igualdad de condiciones con el resto de los ciudadanos, para decir que gozó de favorecimiento especial por parte del nominador, mientras muchos de nuestros jóvenes claman por apoyo para sus ideas de negocios, para sus capacitaciones en un pequeño curso para desempeñar un oficio específico.

Es la costumbre. Los dineros con esta marca de “ciencia y tecnología”, los destinados a la cultura, por lo general se convierten en gastos para favorecer amigos que aplaudieron discursos del entonces candidato. Esos recursos públicos son para pagar favores a los miembros de las “avanzadas” electorales, no solo en la gobernación del Cauca, sino en la mayoría de los entes territoriales. En muy pocos  lugares se ve el efecto de tales programas. Es común que las gobernaciones y alcaldías, con dineros destinados a la cultura, organicen una parranda, contraten una orquesta, y lista la inversión de dineros por lo general significativos, mientras los trabajadores de la cultura, los teatreros, los bailarines, los folkloristas, los escritores y poetas andan mendigando para mostrar su trabajo. Menos cuentan con apoyo para su sobrevivencia.

En el caso de la cultura, ni siquiera se aplican las normas destinadas a favorecer el nivel de vida de los artistas, muchos de ellos andan por la calle como vendedores callejeros, y sino pregúntele al poeta Elvio Cáceres, quien ganó un concurso de poesía en la alcaldía de Popayán y nunca le pagaron el premio. Se quedó exhibiendo una corrosiva estatuilla de latón. El poeta Elvio Cáceres no tiene seguridad social para él y su familia, ha podido publicar sus poemas con la solidaridad de sus amigos que ven sus potencialidades. A pesar de que viaja invitado, habla de la ciudad, siente orgullo de su origen caucano, nunca ha tenido el menor apoyo oficial. Pero venga una fundación de papel e inmediatamente obtiene los favores del gobierno departamental o municipal con recursos generosos destinados a ‘fomentar el desarrollo cultural, de ciencia y tecnología.’

Da pena ver a tantas personas que innovan, que producen, que desarrollan ideas de negocios mendigando en todos los ámbitos por hacer realidad sus sueños. Da grima ver cómo los deportistas andan limosneando un pasaje para desplazarse a competir en nombre de una región, de un municipio; cuando no, son los padres quienes tienen que subrogar los costos. Da grima ver a nuestros artistas limosneando por dar a conocer su obra, a nuestros escritores con libros bajo el brazo mendigando la compra de su creación, cuando tipejos sin escrúpulos se roban la plata del estado en manguala con el gobernante de turno.