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Opinión/ Creado el: 2016-11-23 02:56

Deshojando Margaritas

Margarita Suárez Trujillo

Escrito por: Margarita Suárez Trujillo
 | noviembre 23 de 2016

Me pareció absurda la propuesta de sacar al Nevado del Huila de la oferta turística de nuestro departamento. Esa “brillante idea” de borrarnos de un plumazo el orgullo de mostrar un patrimonio tan hermoso de nuestra región, con el que crecimos y nos identificamos tanto, no tiene sentido. Conozco muchas familias y entre ellas la mía, que apenas nos levantamos en la mañana observamos si el Nevado está visible y cuando ocurre nos alegra el día. En una reunión realizada en Neiva con el presidente de Cotelco y el presidente de una agencia de viajes nacional, a la que asistieron los operadores turísticos del Huila, a alguien se le ocurrió proponer que no figure en el mapa turístico el Nevado del Huila por no ser muy accesible. Palabras más palabras menos se dijo que “el Nevado del Huila no es un nevado donde sea fácil llegar y mostrarlo como una posibilidad dentro de las ofertas de la región podría generar frustración en los turistas”. Según esa teoría, el turismo ornitológico, también llamado orniturismo, turismo de observación de aves o aviturismo, que convoca miles y miles de turistas, especialmente en países del centro y norte de Europa, habría que eliminarlo de las rutas turísticas por no poderle tocar las alas a los pájaros. O porque las reservas y humedales que son el lugar de nidificación, no están al alcance del turista. Los centros de investigación, los museos, los observatorios de avistamiento de aves, reúnen miles y miles de turistas que desde lejos disfrutan su pasión. En la Reserva de la biosfera de Urdaibai en Viscaya, España, para poner un solo ejemplo, a los visitantes les basta con las increíbles “vistas” que obtienen en el museo. ¿Qué tal que en lugar de proponer la salida fácil de quitar a nuestro Nevado del Huila de la oferta turística, los operadores propongan aprovechar el Nevado para que los visitantes conozcan, así sea a distancia, nuestra belleza natural? ¿Qué tal un observatorio de avistamiento del Nevado, para el disfrute de propios y extraños, donde incluso se imparta educación ambiental o se haga divulgación científica? Eso puede ser mejor que atender la gran conclusión obtenida en la reunión turística de alto nivel realizada en Neiva. ¿O no?