Deshojando margaritas : A Dios lo que es de Dios
Por Margarita Suárez Trujillo
Pasó el San Pedro y se vino con fuerza la campaña electoral. “Jartísimo”, digo yo, porque empiezan los que quieren conseguir votos, a atacar a los gobiernos locales y nacionales, para de esa forma ganar indulgencias. En lugar de presentar propuestas serias y sustentadas, algunos candidatos basan su estrategia en criticar lo que hay.
Lastimosamente, todo parece indicar que eso de darle garrote a la administración de turno, da frutos. Hace poco, con motivo de las torrenciales lluvias que provocaron una avalancha de grandes proporciones en la cabecera del Río Las Ceibas, que por la gran turbidez en las aguas causó problemas en el suministro domiciliario de agua en Neiva, algunos de los candidatos a la Alcaldía reaparecieron en la palestra pública para sacar pecho y rasgarse las vestiduras en contra de EPN, por no haber prevenido un desastre que a todas luces fue un desastre natural, desencadenado por el exceso de lluvias en la cuenca del Río.
Eso es como pedirle al Presidente Santos o al Gobernador Iriarte que eviten terremotos o caída de rayos. Distinto es tomar precauciones, reaccionar ante la emergencia y adoptar medidas inmediatas para mitigar el problema, que fue lo que hizo EPN.
Otro ejemplo de la irresponsabilidad de algunos candidatos, ocurrió cuando hubo un taponamiento de la vía que conduce al relleno sanitario, lo que impidió depositar la basura de Neiva hasta que se arregló la situación con la comunidad. Enseguida salió uno de los candidatos a mostrar foto de las basuras acumuladas en la calle y a decir: “Yo advertí que ese contrato de recolección de basuras estaba mal diseñado”.
Por Dios, qué irresponsabilidad!!! El que aspire gobernar a Neiva debe ser responsable y objetivo. Para ganar no es necesario engañar con mentiras, el ciudadano merece respeto y que le hablen con la verdad.
Esto me recuerda una reunión con Álvaro Uribe Vélez, cuando un par de precandidatos empezaron a hablar pestes del gobierno local.
El ex presidente se puso de pie y les dijo: “Tenemos que ser serios y reconocer los méritos de los que estén haciendo bien las cosas. La crítica debe haberse con argumentos”. Como dijo el propio Jesucristo: “A Dios lo que es de Dios y al César lo que es del César”.
