Desesperante desempleo juvenil
Cuando el departamento Administrativo de Estadística Nacional (DANE), publica los resultados de las Grandes Encuestas Integradas de Hogares a nivel nacional, se miden cuantitativamente las condiciones de empleo de las personas.
Recientemente esta entidad encontró que del 32% de la población entre los 18 y 28 años que se encuentran dentro este rango, el 16% se encuentra sin empleo durante el primer semestre del presente año. Este indicador, hace parte del 8,9 por ciento de la tasa de desempleo nacional, que en relación al corte del mes de julio de 2015 aumentó en 0,7 por ciento. A pesar de que a nivel nacional se mantiene la tendencia de un digito en la tasa de desempleo, el tema que debe preocuparle al gobierno nacional es el creciente desempleo juvenil que se ha vuelto creciente en los últimos años.
Los egresados de las universidades en el país, cada vez encuentran más dificultades para obtener un empleo digno de acuerdo a las competencias adquiridas durante sus estudios universitarios. Los padres de familia tienen mucha ilusión cuando empiezan a impulsar el ingreso de sus hijos a una carrera profesional. Sus sueños se fundan en que el futuro profesional tenga una buena posición laboral para que realice su proyecto de vida. Pero la desilusión es muy grande, cuando empiezan a distribuir hojas de vida en las organizaciones empresariales o públicas y encuentran que no hay vacantes, lo cual les genera un panorama de tristeza y un drama humano, porque se le cierran todas las puertas del mercado laboral. Por este motivo, se dedican a desarrollar otra clase de actividades, fomentando con ello, las actividades por cuenta propia.
Las políticas públicas implementadas por los gobiernos nacional, regional y local, han sido inoperantes para los colombianos, que se reflejan en el sector informal de la economía, por la cantidad de actividades comerciales que proliferan en las vías públicas a través de vendedores, mototaxismo, delincuencia, habitantes de la calle, población vulnerable, entre otros, que se manifiestan en los altos niveles de pobreza que padecen todas las ciudades del país.
Una de las tareas estatales que se deben implementar para contribuir a superar este fenómeno económico, debe nacer desde de las universidades, porque deben formar profesionales para que puedan generar alianzas con empresas, que a su vez permita a los jóvenes desarrollar con compromiso sus capacidades laborales, respondiendo a dinámicas incluyentes que se generen por parte del Estado. Igualmente se fortalecer los currículos para que incorporen la formación empresarial en cada una de las áreas del conocimiento en que se desenvuelven. Se debe romper el síndrome de la empleomanía que está atacando y haciendo metástasis en la mentalidad de los jóvenes que tienen la oportunidad de obtener un título profesional.
