lunes, 13 de julio de 2026
Opinión/ Creado el: 2016-02-06 09:41

Deserción escolar - fallo equivocado

Amadeo Gonzalez Triviño

Escrito por: Redacción Diario del Huila | febrero 06 de 2016

La comunidad educativa del municipio de Garzón, sufre las consecuencias de la improvisación administrativa de un centro educativo, que en una desacertada medida adoptada, dispuso que los alumnos de primaria deberían concurrir a la vereda de Claros, lugar donde se encuentra el recientemente creado Megacolegio, a participar en horas de la tarde de su jornada escolar.

La inseguridad, la falta de transporte escolar y todos los inconvenientes que se generan en aulas que no tienen las condiciones mínimas para recibir educación, ha propiciado una deserción escolar que en los actuales momentos supera el sesenta por ciento de la capacidad real que se corresponde con los alumnos que deberían encontrarse en éste centro educativo, y todo puede incrementarse en los próximos días, como fruto de la ausencia de protección de los derechos de la niñez y sobre todo del cumplimiento de la filosofía de la educación que se pregona a partir de la accesibilidad escolar, como presupuesto de lo que corresponde al Estado en el cumplimiento de sus derechos fundamentales y sociales a que aquellos tienen derecho.

Hemos tenido conocimiento de que algunos padres de familia o institutores han formulado peticiones de amparo a los derechos fundamentales de los niños, pero la sabiduría popular que no es la que se recibe en los estrados judiciales, ha chocado contra la exigencia en la que se soportó la negativa de dicho amparo, por cuanto, no se demostró científicamente que los niños corren un peligro ante la delincuencia de los sectores aledaños al colegio, o bien, que no se acreditó científicamente y probatoriamente que la educación en la jornada escolar de la mañana es la más apropiada que en la de la tarde e incluso que no se demostró que en nuestra región, el calor es más sofocante en la tarde que en la mañana y que la capacidad de recepción y de aprendizaje es superior en una u otra jornada, u otro esperpento propio de los jueces que desconocen el derecho ciudadano.

Todo ello contrasta con la realidad y con el mundo que nos rodea. Garzón no es la panacea de la seguridad, los suicidios y los hechos que atentan contra los menores, que realmente suceden en nuestra región, no son denunciados ni siquiera en una décima parte, por falta de elementos que dinamicen los mecanismos de control y de prevención de tales hechos atentatorios de la dignidad humana, especialmente de la dignidad de los menores de edad.

En consecuencia, esos padres de familia que han decidido retirar a sus hijos de la jornada escolar que les correspondió, como es la tarde, para niños de cinco a diez o doce años, han hecho bien y deben ser aplaudidos frente a lo que es la protección paterna que se debe brindar a los menores, porque cuando el Estado o los funcionarios judiciales no tienen la más mínima capacidad de valorar los riesgos que la sociedad genera a los educandos,  es esta la única forma de garantizar su bienestar y su seguridad.

Convocamos a toda la ciudadanía, a los afectados a exigir cuanto antes, mecanismos de solución efectiva para que cese de inmediato la afectación a los derechos de los niños y por el contrario se abran las puertas de la comunicación, para que se restablezca la posibilidad de una educación en jornada primaria, para los menores de edad, que cumplan con las exigencias de la educación moderna y que se garantice su transporte, su permanencia y sobre todo, las condiciones más favorables para acceder a una educación completa, integral y efectiva, como se demanda en el mundo de hoy.