martes, 14 de julio de 2026
Opinión/ Creado el: 2015-11-19 09:09

Desengaño en Cartagena

Edgar Artunduaga

Escrito por: Redacción Diario del Huila | noviembre 19 de 2015

En el reinado que acaba de pasar, nos fue como a los perros en misa porque nuestra candidata tiene el mismo carisma de Luis Enrique Dussán y despierta tantas emociones como Rey Ariel Borbón.

No es culpa de María del Mar Aldana, quien hizo todo lo posible por representar bien al departamento. Sin embargo, no logró ganar ni el premio a la puntualidad (aunque fue disciplinada) ni el zapato al mejor juanete, que pudo haber obtenido con sobrados méritos.

Quizá le faltó el perrenque y el discurso de Florita Perdomo. O unas clases de llanto y lagartería de Ana María Rincón. Por desgracia, en ocasiones tenía la cara mortuoria de Ernesto Macías. Ella por cansancio y él por un reflejo del alma.

Rocío Luna es la dueña de la franquicia y Don Jesús Oviedo el animador principal, y tratan de acertar en la escogencia. Unas veces le pegan al perrito, con Lorena Hermida, por ejemplo. Y También con Natalia Valenzuela. Pero esta vez fuimos de paseo.

Eran 22 las candidatas, solo faltó que escogieran 21 finalistas para dejar por fuera al Huila. Igual que ese viejo cuento militar: -“un paso adelante quienes tenga la madre viva. Usted no! soldado Aldana.

Hay muchas mujeres hermosas en el Huila pero no es fácil conseguir que participen en el concurso porque desconfían de la mirada oblicua de don Raimundo Angulo. Otras no son admitidas por indisciplinadas, francamente bandidas o porque llegan con patrocinadores tipo “Picasso”, como le dicen a Germán Garrido, el tipo de Huila Salvaje, inspirador de la película nacional ídem.

Nos hubiera ido mejor si mandamos a Frank Corredor, especialista en engañar bobos, más garboso y esmerado por su andar, con aires de príncipe de Potrerillos, pero tan desprestigiado –o más- que la fortuna de Armando Ariza.

Ni modo de pedirle al senador Andrade asesoría porque es capaz de proponer a su hermana Esperanza. O a Villalba porque sugiere que vuelva Rocío Luna. Marlio, su hermano, cambiaría las reglas del concurso. El gobernador Iriarte nos pone a rezar. Y el alcalde Suárez barre su casa mientras Madeleine Mónica Yulitza coordina el empalme.

Creo, en síntesis, que María del Mar hizo un papel decoroso (que rima con vergonzoso), fue decente y amable. Fue la excusa para mostrar los bailes y las artesanías opitas, el temperamento apacible del huilense promedio.

No me imagino la escogencia que haría un comité presidido por Mauricio Bahamón, indigno sucesor de la recordada María Valbuena, que tenía lengua larga pero sin tanta bilis.