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Opinión/ Creado el: 2016-02-07 09:38

Derecho al aborto, microcefalia y zika

Germán Alfonso López Daza

Escrito por: Redacción Diario del Huila | febrero 07 de 2016

Derecho, Política y Sociedad

El virus del Zika está causando unas consecuencias imprevistas en la salud pública de Colombia y en los países que están afrontando esta pandemia. La posibilidad de microcefalia en los bebes cuyas madres han sido infectadas por la picadura del mosquito Aedes aegypti que transmite el virus, ha encendido las alarmas –tardíamente- en el Gobierno nacional y en los gobiernos locales.

Este virus tomó a todo el país en un completo estado de desconocimiento toda vez que hasta ahora se están verificando algunas particularidades, como la posibilidad de transmisión por vía sexual, el eventual nacimiento de bebes con microcefalia, la inexistencia de medicamentos para detectar, prevenir o atacar la enfermedad, etc.

Respecto a la microcefalia se sabe que es un trastorno neurológico incurable, el cual consiste en que la cabeza del bebé es mucho más pequeña que la cabeza de otro niño de la misma edad y sexo. Se manifiesta de forma muy tardía cuando el bebé está formado en el vientre de la madre o incluso hasta cuando nace. Es decir, su detección es muy difícil en las primeras 12 semanas de embarazo cuando es legalmente posible suspender el embarazo mediante el procedimiento del aborto.

Como se recordará, la Corte Constitucional despenalizó dicha práctica mediante sentencia C-355 de 2006, pero únicamente en tres casos: cuando el embarazo constituya un peligro para la vida o la salud de la mujer, cuando el embarazo sea fruto de una violación, un incesto o inseminación artificial no consentida y cuando exista grave malformación del feto que haga inviable su vida.

En esta última causal se podrían amparar las mujeres embarazadas para suspender el proceso de gestación. Sin embargo surge la discusión acerca de si la vida del bebe con microcefalia es inviable, lo que significa que el feto o recién nacido no tiene aptitud para vivir. Si bien los bebes que nacen con esta patología pueden nacer y vivir, su desarrollo cognitivo no será normal. Surge aquí un debate ético muy difícil de resolver. En últimas será la madre quien deberá afrontar una decisión que indudablemente la afectará para el resto de su vida. (*Dir. Grupo Nuevas Visiones del Derecho – Universidad Surcolombiana).