jueves, 16 de julio de 2026
Opinión/ Creado el: 2014-11-06 10:17

Delito de lesa humanidad

Que las Farc no vengan con el cuento de que nunca han cometido delitos de lesa humanidad, cuyas características están plasmadas en el Estatuto de la Corte Penal Internacional de Roma.

Escrito por: Redacción Diario del Huila | noviembre 06 de 2014

No solo las Farc, el narcotráfico, el paramilitarismo y otras organizaciones expansionistas de derecha e izquierda ciertamente han cometido delitos de lesa humanidad condenados por la  comunidad internacional, aquí son muy pocos los que se salvan.

Este grupo insurgente probablemente elude su responsabilidad con base en un fallo de la Corte Suprema de Justicia de Argentina, para cual los crímenes de lesa humanidad se cometen mediante una política  estatal desarrollada contra la población civil.

Siendo así, el delito para que sea declarado de lesa humanidad o crimen contra la humanidad debe tener origen en un Gobierno contra los derechos fundamentales de la sociedad civil, y como ellos no son Gobierno se declaran exentos de su inicua responsabilidad.

Ese es un tecnicismo  jurídico o juego de palabras que seguramente sus defensores utilizarán para eludir su compromiso.

¿Pero cómo van a justificar sus delitos y todos  los daños a la humanidad, inclusive  a través de la minas antipersonales o minas quiebrapatas, con las cuales están pagando muchas personas inocentes?  

Para el Estatuto de Roma, los delitos de lesa humanidad son entre otros, asesinato, exterminio, deportación, desplazamiento forzoso, tortura, prostitución forzada, esclavitud sexual, secuestro o cualquier otra acción que cause  graves sufrimientos o atente contra la salud mental o física de las personas.

Estos tipos penales fueron reconocidos en la Carta de Paris en 1945, que dio origen al Estatuto del Tribunal de Núremberg, para juzgar los horrendos crímenes de la segunda guerra mundial.

La Carta de Paris definió los crímenes contra la humanidad, cuando se ejecutan en vínculo con cualquier otro crimen contra la paz o cualquier crimen de guerra y tienen conexidad con el genocidio, que es una negación del derecho de existencia  contra grupos humanos enteros por sus creencias religiosas, orientación política u orígenes étnicos.

Soy afectado por la violencia, pues no solo sufrí heridas en un atentado criminal contra mi vida, sino que además también soy desplazado, razón por la que vivo en el Huila, en donde lo único que he reclamado al Estado es el derecho a trabajar y en donde la sociedad me han brindado una mano amiga.

Hago esta salvedad porque a pesar de estos antecedentes no estoy en contra el proceso de paz en Colombia, lo he defendido a capa y espada y lo sigo defendiendo y no guardo rencor contra nadie, para que no se nos venga con el cuento de que no han atentado contra la humanidad.

Una cosa es un proceso de paz, en el cual las partes acuerdan ponerle fin al conflicto de más de cincuenta años en Colombia, en  el que habrá beneficios para que regresen a la vida civil,  y otra es que crean que estamos pintados en la pared.

Las Farc deben frenar sus atentados, no más atentados contra vehículos y los pequeños y medianos empresarios que bastante tienen con los impuestos.

Si no reconocen sus pecados nunca obtendrán el perdón social, deben decretar de manera unilateral los ataques contra la población civil, si quieren tener futuro político, porque una cosa es el perdón y otra que de verdad sean perdonados.

banquillo2011@hotmail.com/ twitter: @velezjarami