domingo, 12 de julio de 2026
Opinión/ Creado el: 2016-07-24 08:16

Del barril de los puercos a la mermelada

Por Germán Alfonso López Daza*

Escrito por: Redacción Diario del Huila | julio 24 de 2016

Desde que los Estados del siglo XIX iniciaron su proceso de organización política, la separación de los poderes se ha ido perfeccionando, logrando en muchos casos la buscada independencia de las ramas legislativa y judicial frente a la ejecutiva, que maneja buena parte del presupuesto y la burocracia.

Sin embargo, los gobernantes han encontrado métodos para librar este obstáculo, debilitando en muchos casos la separación de los poderes. Una de ellas ha sido practicada por los Estados Unidos, denominada “El Barril de los Puercos” –Pork Barrel-, haciendo referencia a los toneles en los que se almacenaba la carne de cerdo que comían los esclavos en los Estados del Sur. Después de la Guerra civil americana, se le dio este nombre a los recursos que se conceden a legisladores influyentes para financiar proyectos de marcado contenido regional y que son importantes por razones electorales.

En el caso colombiano, los presidentes han creado figuras políticas para “aceitar el Congreso”. Recordamos los llamados auxilios parlamentarios, otorgados abiertamente por Carlos Lleras y su ministro Abdón Espinosa, que consistía en repartir entre los congresistas, unas partidas para ser invertidas en sus regiones. Sin embargo, muchas de ellas se las quedaban los padres de la patria y tuvieron que suprimirse en la Constitución de 1991.

Desde esta expresa prohibición, los presidentes han buscado la forma de hacerle el quite a la norma. Se les ha denominado “partidas de inversión regional”, “cupos indicativos” o simplemente “mermelada”. La costumbre ha sido que el Congreso le deja al gobierno tomar las grandes decisiones políticas sin ejercer su control, recibiendo a cambio un pago en especie por ceder ese derecho.

Para combatir este práctica, fue radicado un proyecto de ley por las Congresistas Claudia López y Angélica Lozano llamado “la antimermelada”. Se busca hacer visible esta práctica y que los ciudadanos las conozcan abiertamente en audiencias regionales.

Sabemos que es difícil que el Congreso se autoregule, pero le vendría muy bien a nuestra democracia suprimir los acuerdos bajo la mesa. (Director Grupo Nuevas Visiones del Derecho – Universidad Surcolombiana).