Del avance del proceso de reconciliación y el premio Nobel de la Paz para los colombianos
Humberto Cardoso
Resueltas las objeciones y reparos hechos, por quienes en las urnas obtuvieron tal derecho, mediante la consulta plebiscitaria del pasado dos de octubre, se realizó, por el Congreso de la República, Senado y Cámara de representantes, la semana anterior, la refrendación del Acuerdo entre el gobierno colombiano y las FARC, para la construcción de una paz estable y duradera en Colombia y se inició la fase de implementación, con el decidido apoyo de la comunidad internacional.
Con el fin de acompañar el proceso de implementación del acuerdo y garantizar su materialización, se instaló la Comisión de Seguimiento, Impulso y Verificación, integrada por tres delegados de las FARC, Iván Márquez, Victoria Sandino y Jesús Santrich y tres del gobierno, Sergio Jaramillo, Juan Fernando Cristo y Rafael Pardo, que tendrá una duración de hasta diez años y un plazo de cuatro meses para elaborar un Plan Macro, que debe comprender el conjunto de propósitos y objetivos, prioridades e indicadores, para el cumplimiento de las metas propuestas en esta nueva y definitiva etapa del proceso..
Cumplida la refrendación y la instalación de la Comisión de Seguimiento, Impulso y Verificación, de manera prioritaria, el gobierno debe presentar al legislativo, un proyecto de ley de amnistía e indulto, que le permita a los guerrilleros, que en cumplimiento del acuerdo especial de cese bilateral del fuego y dejación de armas, se encuentran desde hace varios meses en los puntos de preagrupamiento, avanzar confiadamente, con el acompañamiento de los países garantes, Cuba y Noruega, hasta las zonas veredales y de concentración ya definidas, para continuar con el cumplimiento de los demás compromisos adquiridos.
Al tiempo que el proceso avanza, con inmensa satisfacción y alegría, quienes siendo víctimas del conflicto decidieron optar por el perdón, antes que por la retaliación; por la vida antes que por la muerte; por la paz antes que por la guerra; reclamando un acuerdo de paz que ponga fin a esta nefasta época y quienes sin serlo, con fe y esperanza apoyamos el proceso desde siempre, nos aprestamos este 10 de diciembre, con gran júbilo y regocijo, a acompañar, desde nuestras casas en Colombia, al Presidente de la República, Juan Manuel Santos, en el acto de entrega del Premio Nobel de la Paz 2016, en Oslo, Noruega; altísimo reconocimiento, con el cual se compensa a las víctimas, en mínima parte, la humillación del secuestro, el sufrimiento por la pérdida de sus seres queridos, ora asesinados, ora desparecidos y la crueldad del desplazamiento, vividos durante tantos años y se rinde tributo a los soldados y policías que perdieron la vida en esta absurda guerra.
