Dejen hacer la paz y sigan su campaña
Alfonso Vélez Jaramillo
Los que afirman de manera temeraria que el Acuerdo de Paz del teatro Colón, que tanto necesitamos en este país, es un golpe mortal a los mecanismos de participación ciudadana, dicen una mentira y usan un pretexto infame contra el anhelo de paz de los colombianos.
Que dejen hacer la paz y que hagan su campaña política con otros argumentos formadores de sociedad y sin cuentos, parece que tienen mala memoria, sufren de amnesia o se hacen los de la vista gorda.
Se les olvida que el primer golpe mortal a la Constitución Política colombiana en este siglo, se lo dio en beneficio propio el ex Presidente Álvaro Uribe Vélez, a través del Congreso, cuando la violentó para hacerse reelegir, y ese momento no dijo nada.
El Congreso de la época de amplias mayorías uribistas si eran los buenos muchachos porque imponían la democracia indirecta sobre la directa y, para el Gobierno uribista no era oponerse a la democracia popular como lo pretenden hacer creer ahora.
En el 2004 el Congreso aprobó el acto legislativo de reelección presidencialinmediata y negó la posibilidad de que los gobernadores y los alcaldes pudieran reelegidos, o sea era solo para Uribe, interés propio.
La popularidad del Presidente Uribe y su política de seguridad democrática fue el argumento substancial sin tener en cuenta la concentración del poder y la polarización de la sociedad cuyos resultados lamentablemente estamos viviendo hoy.
Y lo peor, la gente lo aceptó y miraba su ego y su interés personal como algo normal que necesitaba la sociedad colombiana. Si ahora quieren hacer entender otra cosa que le vamos a hacer, es mejor no discutir porque es perdido.
Nadie creyó que el segundo Gobierno de Uribe sería el más nefasto porque revivieron los grandes escándalos de corrupción y todas las formas de violentar la ley, que tiene a varios de su equipo político en la cárcel, lo que hacía muchos años no se veía en la política nacional.
Desde allí se deslindó la moral y la ética de la legalidad, a nadie le da vergüenza que le digan ladrón en la cara y todo se vio muy bien, quedó reinando el todo se vale.
Al ex presidente Uribe, paradójicamente le abrió las puertas de la reelección el mismo Congreso que ahora critica y amenazó su partido Centro Democrático cerrarlo, y lo haría si tuviera el poder suficiente para hacerlo.
Y eso no es nada Uribe pretendió prolongar un nuevo periodo de reelección a través de otra reforma en el mismo Congreso, pero la Corte Constitucional por fortuna no se lo admitió.
Sin embargo pasó a la historia como Rafael Núñez y Gustavo Rojas Pinilla que reformaron la Constitución Política de Colombia en gracia propia para obtener la reelección, sin importarle la paz de su pueblo.
Sé muy bien que una cosa es el uribismo y otra el anhelo de un proceso de paz como el que quieren arruinar. Para los millones de colombianos que necesitan que haya paz es censurable esta clase de actuaciones de doble moral porque se le están atravesando a un país vivible, solo por los intereses politiqueros de la próxima campaña electoral.
El Gobierno concentró el mayor número posible de cambios que solicitaron los de No, para robustecer el nuevo proceso de paz. Dejen este país tranquillo hagan su campaña pero no perturben la tranquilidad con tantas mentiras.
Y como lo expreso Sergio Jaramillo, ayer ante la Cámara, “No se nos puede olvidar lo que estamos haciendo hoy. Estamos tratando de acabar una guerra de más de 50 años”.
Y por algo los senadores del Centro Democrático abandonaron el recinto a la hora de la votación, porque saben que la historia se los cobrará, es mejor estar ausente que votar en contra de la paz.
