domingo, 12 de julio de 2026
Opinión/ Creado el: 2016-08-28 08:21

Decisión sin antecedentes

Por Aníbal Charry González

Escrito por: Redacción Diario del Huila | agosto 28 de 2016

En la historia de impunidad nacional para los aforados, la adoptada por el Senado de la República, al admitir la acusación por corrupción contra el cínico y en buena hora exmagistrado de la Corte Constitucional Jorge Pretelt , ordenando el envío del caso a la Corte Suprema  para que se le inicie un proceso penal por concusión a este otro buen muchacho de la cuerda uribista, como que el  presidente Uribe nos hizo el favor de ternarlo para que fuera elegido magistrado y llenara de oprobio y deshonra la majestad  de la justicia  traficando con ella.

Y por eso resulta necesario destacarlo, agregando que la histórica decisión enaltece al cuestionado Congreso de la República, que en esta oportunidad por ser evidente la felonía  por parte de Pretelt, como que el abogado Víctor Pacheco confesó el crimen de lesa justicia y hoy se encuentra en la cárcel por el intento del tráfico más despreciable que le pueda ocurrir a una sociedad, no tenía más alternativa que acusarlo para iniciarle un juicio penal y otro por indignidad, que será lo más grave que tenga que afrontar el defenestrado magistrado, que se aferró tozuda e indignamente a su cargo causando irreparable daño a la justicia con la pretensión de buscar impunidad para su fechoría.

Hay que decir en esta oportunidad que el Senado no fue inferior a su compromiso con la justicia y la sociedad en su calidad de juez inviolable, no obstante, las presiones del inquisidor Ordóñez, que se convirtió en feroz defensor de oficio de Pretelt propiciando impunidad para su defendido, teniendo la cachaza de afirmar que no tenía garantías y se le estaba violando el debido proceso, lo mismo que los senadores del Centro Democrático que en gavilla no ahorraron marrullería- hasta se retiraron de la sesión, dizque por falta de garantías, sabedores de la aplastante votación para acusarlo-, para tratar de que se anulara la actuación por iniciativa de José Obdulio Gaviria, ratificando su doble moral de oponerse al proceso de paz  porque hay impunidad con las FARC, pero tratando de imponerla cuando se trata de uno de sus correligionarios, apelando a la manida y despreciable estrategia de deslegitimar a los jueces, declarándose perseguidos políticos cuando han cometido crímenes de la peor laya como lo hizo Pretelt, erosionando todavía más la imagen de la justicia.

Pienso también que por primera vez en la historia del Congreso  con la inédita decisión, tiene validez lo que dijera el presidente del Senado Mauricio Lizcano, al afirmar que el mensaje para Colombia es que no hay nadie intocable, y por más alta dignidad que se tenga  se le puede quitar el fuero y ser juzgado por el Congreso y la Corte Suprema  como lo han hecho con Pretelt, lo cual es una comunicación positiva para nuestra descreída sociedad, aspirando  que en lo sucesivo no vuelva a presentarse la impunidad que buscaban el Procurador y la bancada del Centro Democrático para su aforado,  sosteniendo con insuperable cinismo como lo hacía Paloma Valencia, que no estaban defendiendo lo indefendible.