De Tripas Corazón
Orlando Parga
Para no dejarnos arrumar de la vida, enfrentar los obstáculos de la cotidianidad, desafiar los miedos y sobreponernos de las durezas, tenemos que hacer de tripas corazón. Desde épocas prehistóricas y memorables se ha considerado al corazón como el órgano depositario de las emociones.
Por su parte Platón, el gran filosofo de la Gracia antigua, aseguraba que gran parte de nuestras debilidades se hacen tangibles en la zona del vientre y es común escuchar especialmente en las adolescentes sentir maripositas u hormigueo en el estomago cuando sucumben al amor. En ocasiones somatizamos nuestro cansancio, afujías, los sentimientos de tristeza, trastornos psíquicos y los convertimos en dolores orgánicos, funcionales y externos.
Suele pasar que cuando nos enfrentamos a una situación que nos produce temor, expectativa, incertidumbre, como una entrevista laboral o esperamos los resultados médicos, el vientre se nos dilata y nos produce dolor de estomago.
Por eso hacer de tripas corazón no es más que sacar lo mejor de uno mismo y esforzarse para sobreponerse a los miedos que nos paraliza, el cansancio que nos aqueja, el dolor que nos aflige, las tristezas que nos agobian, superar obstáculos, dificultades, pérdidas y frustraciones o fracasos y continuar con la frente en alto y con plena normalidad.
La expresión "hacer de tripas corazón" también tiene afinidad con la de “tragarse un sapo”; es decir, la necesidad de admitir o aceptar a alguna persona, cosa o circunstancia desagradable por un bien mayor. Algo con lo que muy a menudo nos enfrentamos en la vida.
Por eso cuando el corazón está roto y no es capaz de superar una situación difícil, las tripas, o sea, otras vísceras, han de ocupar su lugar y cumplir su función. Este es el sentido de la expresión hacer de tripas corazón.
Santiago Vélez Álvarez recita con frecuencia una contundente frase que tiene mucho que ver con esta actitud propia de personas con talante de líder: "tú eres el profundo deseo que te impulsa y así como es tu deseo es tu voluntad. Así como es tu voluntad son tus actos y como son tus actos es tu destino".
Aunque la ciencia haya avanzado y el corazón como órgano pueda ser reemplazado por una válvula artificial y no sea recipiente de ningún sentimiento en el imaginario colectivo, siempre continuará el deseo y la búsqueda de la felicidad que habita en el alma del hombre, como depositario del amor, el valor y los buenos sentimientos.
La urgencia o necesidad por sobrevivir nos lleva a enfrentar encrucijadas y a tomar decisiones trascendentales, de las que puede depender nuestro futuro o el de otras personas, decisiones que al criterio de otros pueden resultar incómodas y en apariencia contradictorias.
Pero he ahí cuándo debemos sacar lo mejor de nosotros, la tenacidad del hombre y el talante de líder, hacer de tripas corazón y optar por el bien mayor, así ese bien mayor no resulte el mejor para nosotros aunque sí para la familia, el equipo, grupo o comunidad a la que pertenecemos.
Hagamos pues de tripas corazón y ante las trascendentales circunstancias que vive el país y optemos o acompañemos las decisiones que nos lleven inequívocamente a alcanzar los bienes supremos de la patria.
