De prócer a procesado
Es lamentable que personalidades de talla nacional, a quienes les dan la oportunidad de representarnos en uno u otro cargo, después de impartir autoridad y convertirse en iconos de respeto por la investidura recibida, una vez que han cometido “presuntamente”
una irregularidad jurídica, toman como única salida la fuga, convirtiéndose así en prófugos de la justicia argumentando que en Colombia son perseguidos políticos y no hay garantías, pero sí existían garantías cuando ellos ejercían la autoridad.
Estos personajes han pasado la justicia de agache, creyéndose intocables. Tocará de ahora en adelante que a los funcionarios se les restrinja la salida del país, por lo menos un año después de ocupar el cargo, para evitar que por acciones indebidas, se burlen de responder y acatar la justicia colombiana.
Ejemplos claros como el del ex comisionado de Paz, Luis Carlos Restrepo, investigado por falsas desmovilizaciones de un frente de las Farc; la ex directora del DAS, María del Pilar Hurtado, investigada por las ‘Chuzadas’ y la violación a Derechos Humanos. El ex ministro de Agricultura, Andrés Felipe Arias, condenado por la Sala Penal de la Corte Suprema de Justicia al ser encontrado responsable de celebración de contratos sin cumplimiento de requisitos legales y peculado por apropiación en favor a terceros, irregularidades halladas en el programa Agro Ingreso Seguro. A estos funcionarios prófugos de la justicia colombiana se les suma la ex contralora, Sandra Morelli, argumentando que no hay garantías para su defensa frente a las investigaciones que le adelanta la Fiscalía General, por las presuntas irregularidades en la contratación de la actual sede del organismo de control fiscal, aún como funcionaria, defraudando la confianza de todo un país.
De prócer a procesado. Salé huyendo y lo más irónico, exigen y condicionan al estilo de Escobar Gaviria su entrega o regreso al país para afrontar la justicia.
Es cierto que como madre cabeza de hogar tendría que velar por la estabilidad de su único hijo; pero también es cierto que debió consultar antes de pensar en contratar y arrendar un edificio por varios meses y cuyo monto suma miles de millones de pesos, que podría llegar a concluir en un presunto peculado.
Lo de los próceres prófugos deja mucho que desear, se analiza que definitivamente en Colombia la justicia es para los de ruana, para aquellos que por el robo de una gallina los sentencian a cuatro años y nueve meses de prisión. (http://diariodelhuila.com/judicial/por-comerse-una-gallina-y-no-pagarla-los-condenaron-cdgint20140923131219124)
Y ni pensar en los de Interbolsa, que seguramente quedaran con domiciliaria en sus fincas de recreo en algún resort del país, o como Los Nule que les dan permiso para asistir a fiestas suntuosas de sus familiares.
Por: Mauricio Bahamón Oliveros
