viernes, 03 de abril de 2026
Opinión/ Creado el: 2014-04-10 07:58

De plácemes con la derrota de Carlos Ramiro Chavarro

Como no hay mal que por bien no venga, como dice el refrán, (cuando una puerta se cierra, cien se abren, dice mi tía Elisa) la derrota de Carlos Ramiro Chavarro como senador lo convierte en el más poderoso aspirante a la gobernación del Huila.

Escrito por: Redacción Diario del Huila | abril 10 de 2014

Si las elecciones fueran hoy, sería el más claro sucesor de Iriarte.

La elección de Senado, por circunscripción nacional, se ha convertido en un proceso de mercadeo oneroso y complejo. No basta con el apoyo regional; es obligatorio salir a la caza de sufragantes, en un bazar infame que está conduciendo a la corrupción generalizada.

Los amigos lamentan que Chavarro se queme. Los contradictores lo festejan. Pero unos y otros admiten que el joven político tiene enorme carisma, al margen de lastres que sigue cargando, aunque les debe lealtad porque gracias a ellos ha llegado a las cumbres de la política nacional.

Chavarro, un godo simpático, un muchacho con experiencia y espuelas, familiarizado con el poder (ya no es pobre ni provinciano) está “en su punto” –como dicen las señoras- para liderar este departamento, que se perdió a Plazas Alcid como mandatario pero eligió a unos petardos de renombre: Juan de Jesús Cárdenas, el pajarito Sánchez y la siniestra Cielo González Villa.

Derrotado Chavarro, como parece estar claro, su postulación resulta obligada, porque –me imagino- no se irá de vacaciones indefinidas a la Guajira, la tierra de su esposa. Ni se dedicará a cultivar en Garzón, y mucho menos vestirá los hábitos de cura, agobiado por la tristeza de la derrota.

Esperanza Andrade por sus calidades personales y profesionales, hará turno en cualquier despacho nacional importante (el senador Andrade tiene las mejores conexiones burocráticas en el país) y de paso nos quitamos de encima el peligro de que regrese una familia especializada en el saqueo a lo público.

Chavarro, del movimiento “integración conservadora” tendría asegurado el apoyo del partido liberal y del villalbismo. Buscaría la solidaridad de Hernán Andrade y éste no se suicida con candidato propio, así sea su hermana.

Todos enfrentarían (yo me ofrezco gratis) para impedir que la corrupta familia González Villa regrese al poder, deseosos –como quedaron- de desvalijar el departamento, como lo hicieron con Neiva, en un marco de desvergüenza y desfachatez.

Muchos huilenses, entonces, estamos de plácemes con la derrota de Chavarro en las pasadas elecciones.