domingo, 12 de julio de 2026
Opinión/ Creado el: 2016-08-23 10:30

De plantones y otras menudencias

Gloria Cepeda Vargas

Escrito por: Redacción Diario del Huila | agosto 23 de 2016

Si no fuera tan lesivo, este nuevo sainete sería motivo para reír a mandíbula batiente. ¿Cómo así que hordas vociferantes abandonan sus sitios de trabajo, de descanso, de  chismorreo, para descoyuntarse protestando contra la discriminación de los homosexuales en las escuelas y colegios de este país que no parece haber salido de los más oscuros socavones del alma y que en un acto de atrevimiento  sin límites, zarandean la orientación sexual de la valiente Ministra de Educación y olvidan o nunca les importó que Sergio Urrego, 16 años de edad y estudiante del grado once del Gimnasio Castillo Campestre de Bogotá, se lanzara al vacío ante el acoso despiadado de sus compañeros?

Me duele Colombia. Me duele el dos por dos donde se arrellana. Lo desvirtuado de su brújula. Y sobre todo, esa máscara apolillada que instituciones religiosas, corporaciones políticas y grupos familiares que alardean de cristianismo practicante, exhiben. No es comprensible que ante un llamado, no a la tolerancia -porque tolerar significa revestirse de paciencia ante un suceso que no encaja en la lógica humana- sino al simple sentido común,  reaccionen como una caterva desaforada y cruel, rechazando lo más elemental de esa caridad cristiana que pregonan a diestra y siniestra.

¿Por qué no rechazan con la misma vehemencia los miles de casos de niñas de cuatro o seis años violadas y asesinadas en cualquier matorral, calle o vivienda colombiana? ¿Cómo es posible que callen y por lo tanto acoliten a los perversos padres, abuelos, tíos y demás alimañas que profanan niños y niñas en total impunidad? ¿Por qué no se sacudieron los cimientos de la sociedad cuando a Natalia Ponce de León le borraron el rostro y la vida en un episodio que no tiene calificativo para describirlo? ¿Y el empalamiento, destrucción visceral y muerte después de tres días de agonía de Rosa Elvira Cely? ¿Y los niños goajiros que mueren convertidos en esqueletos mínimos apenas cubiertos por guijarros de piel mientras los eternos ladrones y asesinos de cuello blanco se meten en los bolsillos el dinero que les corresponde? ¿Y la agonía física y mental del Chocó? ¿Y los Jaramillos, Ortices y Maldonados que como cualquier ladrón callejero asaltaron la buena fe de los inversionistas en ese antro fétido de Inter Bolsa? La lista es interminable. No señores y señoras, así no se construye un país ni se responde a esta moral tan acomodaticia y sobre todo tan ignorante y despiadada.