sábado, 11 de julio de 2026
Opinión/ Creado el: 2017-02-20 08:52

De los inoportunos ajustes a la constitución y de otros temas

Jaime Salazar Díaz

Escrito por: Redacción Diario del Huila | febrero 20 de 2017

Cambiar las reglas del juego cuando ya comenzó el partido es por lo menos inoportuno para calificarlo de la manera mas benigna. Es lo que propone este gobierno exento de credibilidad y sin autoridad política en la opinión del país. Pasar de 4 a 5 años el período presidencial no tiene fundamento en la actualidad cuando hemos tenido que soportar malos gobiernos de 4,….qué tal aumentarlos a 5. No hay ni peligro que esto tenga asidero en la opinión. Igualmente el voto a los 16 años no debe considerarse en razón a que la democracia se ejerce con mejores resultados a medida que la preparación y madurez del electorado sea mas profunda. A la edad propuesta, ni siquiera se ha completado la educación secundaria. La implantación del voto obligatorio se ha discutido en muchas ocasiones y siempre la conclusión ha resultado negativa. Una primera razón es la dificultad de muchísimos habitantes rurales de llegar a los sitios de votación. Eso no ha cambiado mucho en el país. La suplencia temporal o definitiva del Presidente estaba antes muy bien en la figura del Designado elegido por el Congreso. Sin mayores protocolos ni complicaciones. El candidato siempre fué señalado por el Presidente. Ahora tiene la atadura de ser elegido popularmente en la fórmula presidencial y se volvió  alter ego del Presidente con inconvenientes palaciegos cuando no están identificados. El regreso a la fórmula anterior sería mas realista pero no es algo de significancia ni de trascendencia en este momento. En materia de elección de congresistas lo importante es acabar con la circunscripción nacional que multiplicó por cien mil el costo de una campaña para senador y sirvió como pretexto para disimular el asalto al presupuesto nacional y a los regionales y locales por parte de todos los cuerpos legislativos afectos al régimen. Este delito consentido y auspiciado desde el alto gobierno quebró la dignidad del Congreso y sumió en un marasmo de corrupción al país político vinculado con el gobierno. Las circunscripciones regionales en vez de departamentales para los representantes a la cámara y los sectoriales o comunales para los concejales serían mas auténticas en la Colombia actual. Estas reformas al costo de la elección del legislativo implican olvidarse definitivamente de las intenciones subyacentes de  financiar  las campañas por parte del presupuesto nacional. Las orejas de este despropósito asoman en cada declaración de los interesados. De aprobarse ese otro asalto a la plata de los colombianos, el país quedaría sumido en el desconcierto y, estupefacto, el año entrante se lanzaría al precipicio de una elección presidencial desconocida. La única reforma realista en este momento sería la eliminación de la elección popular de alcaldes en aquellos municipios que se dejaron arropar de la corrupción y el atraso. Habría la excepción de las grandes ciudades que por su tamaño,  mayor preparación de sus cuerpos cívicos, universitarios e institucionales pueden optar por mejores candidatos tanto a alcaldes como a concejales. En la medida en que se cumpliesen unos requisitos de madurez e idoneidad democráticas esos municipios castigados, podrían acceder nuevamente al privilegio que significa darse sus propias autoridades. También hay departamentos que merecen un tratamiento similar.