De los acuerdos en política electoral
Carlos Tobar
¿Son válidos los acuerdos entre diferentes partidos y organizaciones políticas para participar en las contiendas electorales? ¿Qué tipo de acuerdos? ¿Con qué objetivos? Estos y muchos otros interrogantes surgen en la presente campaña electoral. Sobre todo en la atípica campaña por la alcaldía de Neiva, donde un candidato que se sale del marco de las empresas electorales a que nos tiene acostumbrados la clase política tradicional, se presenta como una opción cierta de triunfo. Esta perspectiva tiene aterrados a quienes desde que se abriera la opción democrática de elegir directamente, por el voto popular, alcaldes y gobernadores, han manipulado a su antojo e interés ese tipo de elecciones. Porque, digámoslo claramente, el sistema electoral colombiano está viciado por todo tipo de vicios, donde el más protuberante es el uso del peso del estado para captar los votos de quienes reciben sus favores: Sisben, familias en acción, subsidios de vivienda o en dinero para jóvenes, ancianos, madres cabeza de familia, etc., o promesas de puestos o regalos de bultos de cemento o ladrillos o materiales de construcción, o la compra directa del voto…Un sistema que deforma la voluntad popular, que no la deja tener conciencia de sí misma, que corrompe la conducta de sectores sociales, casi siempre los más débiles, para que sus promotores –los verdaderos beneficiarios–, lleguen a cargos ejecutivos (alcaldías y gobernaciones) donde entran a saco sobre los escasos recursos públicos, enriqueciéndose ilícitamente.
Este sistema está en peligro en Neiva con la candidatura independiente de Rodrigo Lara Sánchez. Esa independencia se finca en el hecho de que su aspiración tiene la clara intención de servir a sus ciudadanos, porque como lo enfatiza su eslogan de campaña “la mejor hoja de vida”, pone de presente que el médico no aspira al cargo de alcalde para resolver su proyecto de vida. ¡Ya lo tiene resuelto! Tiene garantizada una forma de vivir que se la da el ejercicio de su profesión. Y esta es de entrada su primera fortaleza. Pero además, su voluntad de servicio se apoya en el juicioso trabajo por conocer la ciudad y sus necesidades, tarea que lleva realizando ya por cinco largos años, lo que es una muestra de compromiso ciudadano.
Es en esas condiciones establecidas por las calidades del candidato, que fuerzas tan disímiles como sectores del Partido Conservador, o del Partido Liberal, o del Partido de la Unidad Nacional, o de la Unión Patriótica o de Marcha Patriótica, o del Polo Democrático Alternativo, así como ciudadanos sin partido, confluimos sin condiciones de repartija burocrática ni canonjías ni dádivas en esta candidatura de esperanza. Buscando tener una ciudad diferente en su forma de hacer política, lo que es un despropósito que no cabe en la cabeza de quienes están acostumbrados a vivir del erario público. Estos son los acuerdos válidos. Los que se hacen para servir y no para servirse. Los que buscan iniciar una tarea titánica, que con seguridad precisará de varios períodos de trabajo continuado que permitan volver a llevar la ciudad al camino correcto, perdido por culpa de la corrupción y las políticas equivocadas. Si Rodrigo Lara cumple con ese compromiso, los ciudadanos se lo agradeceremos por siempre. ¡Yo tengo la íntima convicción de que será elegido y lo va a hacer!
