sábado, 11 de julio de 2026
Opinión/ Creado el: 2017-04-25 10:00

De las cifras y las amenazas

Humberto Cardoso

Escrito por: Redacción Diario del Huila | abril 25 de 2017

Leyendo un artículo del profesor Emilio Meluk, vinculado al Departamento de Psicología de la Universidad Nacional de Colombia, titulado “Para qué perdón y olvido”, escrito para Lecturas Dominicales del periódico El Tiempo, publicado el 16 de octubre de 2004, me llama poderosamente la atención uno de sus apartes que dice: “…hay memorias que se magnifican para justificar las exacciones propias de la retaliación presente; así ocurrió  con los llamados “más de 300 mil muertos de la violencia”,  que muchos años después (2001) Planeación Nacional demostró que habían  sido 77 mil”. Los contradictores del proceso de paz con la guerrilla de las Farc, mencionan indistintamente como ciertas, cifras relacionadas con diferentes hechos de la confrontación bélica, que queremos superar y lo estamos logrando, que ni siquiera las propias autoridades legitimadas para determinarlas, pueden dar con certeza, dada la complejidad del asunto.

La verdad es que nunca se sabrá a ciencia cierta, si las armas de la guerrilla son tantas como se afirma por algunos interesados en generar confusión y miedo y si las filas guerrilleras eran tan numerosas como se ha dicho; si los menores  vinculados a la subversión son  tantos como se especula y si la extensión del territorio colombiano sembrado con coca, es tanta como se afirma para conseguir la reducción del apoyo extranjero al proceso de implementación del acuerdo de paz.

Lo cierto es que hoy, los colombinos que queremos la paz, somos muchos más que los que le dijeron NO a la terminación del conflicto armado de más de medio siglo, que dejó tantas víctimas, que anhelan, por fin, obtener verdad, justicia, reparación y garantías de no repetición, para reconciliarse consigo mismo y con sus victimarios.

Hace unos días se conoció la noticia de la captura de un  hombre en Bolivia, señalado de ser el responsable de incitar por las redes sociales a atentar contra   la vida del presidente Juan Manuel Santos, lo cual debería generar  estupor y rechazo de parte de todos los colombianos de bien, pero como nos hemos acostumbrado al trato irrespetuoso, grosero, agresivo y amenazante, hacia la primera autoridad de la Nación, con calificativos como traidor, conejero, mentiroso, comunista y hasta asesino, que se utilizan frecuentemente en su contra, hemos sido indolentes ante un hecho tan grave, como si en el fondo quisiéramos que realmente esto pasara, para mayor desgracia de nuestro país. Cerremos filas en defensa de nuestro proceso de reconciliación.