De izquierdas a derechas
Ernesto Cardoso
No existe duda alguna acerca de que los procesos democráticos que se viven actualmente en el mundo están signados por el prejuicio ideológico entre izquierda y derecha.
Los más relevantes y recientes los observamos en Inglaterra, en Estados Unidos y en Francia, en los cuales evidentemente las posturas programáticas y conceptuales de los candidatos y líderes de los partidos políticos, fueron encasillados por los medios de comunicación en ésta alternativa ideológica, hecho con el cual, se vislumbra una manipulación de la opinión ciudadana que pretende simplificar los debates electorales en ésta aparente disyuntiva.
El fenómeno es comprensible aunque desde luego no justificable, pues en el amplio espectro del pensamiento político y del ejercicio del gobierno, existen diversas alternativas ideológicas que permiten posturas alejadas de tales extremos, en las cuales, muchas veces coinciden propuestas que se nutren de concepciones tan diversas que amalgaman criterios y propuestas aparentemente antagónicas.
Quizás la mejor demostración de tal fenómeno político lo encontramos en gobernantes que dicen representar una ideología progresista o de izquierda, pero ejecutan actos y decisiones de gobierno afianzados en valores ideológicos de la derecha; como por ejemplo el concepto de autoridad y orden social con el cual pretenden reprimir a sus gobernados, situación que degenera en abiertas posturas dictatoriales y hasta tiránicas como ocurre hoy en Venezuela. Pero también hemos observado a gobernantes de la derecha que gobiernan con posturas de la izquierda, rango en el cual un ejemplo excepcional lo constituye el presidente Santos, quien fuera elegido con unas propuestas y viene gobernando con otras diametralmente distintas.
Desde luego, con los ejemplos mencionados, solo se pretende demostrar la manipulación ideológica que ejercen gobernantes y medios de comunicación con el propósito de mantener el control del poder.
En nuestro caso, ello explica que el proceso de paz haya sido objeto de la más burda manipulación por parte del gobierno y del régimen, al pretender dividir y fraccionar a la opinión ciudadana entre amigos y enemigos de la paz. Pero claro, el objetivo ideológico que se busca en última instancia, es colocar el próximo debate electoral en términos de ser de derecha a quienes proponen modificar aspectos sustanciales del Acuerdo; al tiempo que ponderar como de izquierda progresista a quienes se coaliguen en el pretendido “ gobierno de transición “ formulado por las Farc en el objetivo de consolidar el cumplimiento de lo pactado.
Curiosamente, en medio de ésta falsa polarización ideológica, existen los nuevos partidos alternativos a los tradicionales como el Polo y los Verdes, que focalizan sus objetivos de campaña en combatir la aberrante corrupción del régimen, pero al mismo tiempo se declaran amigos del proceso y de su efectiva consolidación, proceso impulsado por el régimen corrupto que dicen combatir.
En conclusión, los manidos conceptos ideológicos de izquierdas y derechas que ahora tanto se ponderan, no son otra cosa que factores políticos de manipulación del poder, manipulación orquestada a través de los medios masivos de comunicación, los cuales se enfrentan con la apabullante influencia de las redes sociales que son utilizadas de manera autónoma y libre por la ciudadanía, como una especie de control y dique a tal manipulación.
